El abc para empezar mejorar tu relación con el cambio, dejar de resistirte y sacar partido de él.

 

“Lo único constante en la vida es el cambio”. Esta es una frase que seguramente has escuchado muchas veces y en distintos momentos de tu vida. Sin embargo, en el periodo 2020-2021, ha adquirido nuevos y diferentes matices. Todos nos hemos visto enfrascados en cambios que han venido con la fuerza de un huracán. Y cuando pensamos que nos estamos adaptando, la situación cambia nuevamente.

Esta realidad se ha dado en muchos, sino en todos los aspectos de nuestras vidas: en lo laboral, lo familiar, lo emocional, lo social, en lo político, incluso. Entonces, si el cambio es algo constante, tenemos que hacernos sus “amigos”. Pero, ¿cómo? ¿De qué manera enfrentas desde una perspectiva integral y positiva aquello que puede causarte tanta incertidumbre?

Abrazar el cambio en vez de resistirse a él es una experiencia liberadora

 

Reflexión e introspección personal

Existe una premisa con la que me siento muy identificada a título personal y a la que acudo en tiempos de turbulencia. Me hago una pregunta muy simple: ¿es esto que está sucediendo algo que puedo controlar? Si la respuesta es no, hago el ejercicio mental de desprenderme de la situación en cuestión. La dejo ir mentalmente, como un globo lleno de helio. O bien, la doblo en mi mente como una hoja de papel tan pequeñita, que puedo guardarla en el bolsillito de mis jeans. A final de cuentas, no es productivo que te preocupes por situaciones de cambio que no puedes controlar.

Ante el cambio, paciencia y adaptación

Los cambios nos generan ansiedad y estrés porque suponen una variación en nuestro estatus quo. Es decir, de alguna forma, nos obligan a salir de nuestra zona de confort. De aquí otra premisa a la que acudo y que me arroja mucha luz. “El cambio solo se da desde nosotros mismos, cuando el resultado de no cambiar es peor que el cambio mismo”. Un ejemplo muy personal que puedo citar es que yo solo mejoré mis hábitos alimenticios cuando entendí, por medio del doctor, que, si no empezaba a alimentarme sanamente, sería diabética en poco tiempo. No me quedo más remedio que cambiar. Sin embargo, haber hecho el cambio en mis hábitos resulto en muchos otros beneficios, aparte de mejorar mi salud, una vez pasado el tiempo de adaptación.

Una de las grandes virtudes del ser humano es su capacidad de adaptarse. Pero, hay que tener paciencia y confiar en el proceso, mientras esperas crear nuevos hábitos.

Una de las grandes virtudes del ser humano es su capacidad de adaptarse

Aceptación y enfoque positivo

Si hay algo que, por seguro, sí puedes controlar, es tu actitud ante el cambio, y este factor influye directamente en la forma en que lo recibes. Tener una actitud positiva no tiene que ver con el entusiasmo desmedido. En cambio, tiene que ver con tu capacidad de analizar de forma crítica una situación determinada, saber encontrar objetivamente las cosas positivas y las negativas y, partiendo de ahí, trabajar desde la aceptación.

Sin duda, si no puedes controlarlo, pero eres capaz de adaptarte y existen elementos que te permitan crecer, vale más abrazar el cambio con objetividad que resistirte a él.

Nada como tener la actitud correcta para cada vez que cambie el panorama

La autora, Arisbel Almonte Cabral, es psicóloga, mención industrial, con maestría en administración de empresas de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) y Florida International University (FIU). Tiene más de 15 años de experiencia en la administración del talento humano. Es especialista en gestión del clima y bienestar laboral, formación y comunicación.