Dime lo que haces y te diré de dónde eres… ¿no era así el refrán?
¡Eso es lo de menos! Aplica totalmente a la hora de identificar a un compatriota nuestro en cualquier parte del mundo.

La mayoría de las veces, el dominicano se reconoce el uno al otro a simple vista, sin importar dónde estemos. Quizá te haya pasado que, estando en un país lejano y en medio de un grupo de gente, ves a esa persona, te le quedas mirando, esperando a que diga algo, se mueva de una forma particular y se revele. Cuando lo hace, ahí está: ¡Sabías que era dominicano!

Posiblemente, no sepas señalar exactamente cómo supiste, pero puede ser súper evidente para un compatriota. Obviamente, no siempre te das cuenta a la primera. Sin embargo, aun si el look no nos delata, hay otras manifestaciones y prácticas que nos hacen únicos. Detalles que revelan de dónde venimos y no dejan lugar a dudas, incluso para quien nos acaba de conocer.

Aquí, algunas formas de indicar que eres dominicano sin tener que decirlo:

Grupo de dominicanos en Estados Unidos

  • Aplaudes cuando el avión en el que viajas finalmente aterriza. Y si no lo haces, al menos piensas en ese aplauso con una sonrisa. Quizá es una manifestación de alivio de que el viaje haya llegado a su final sin contratiempos. También puede ser tensión liberada o, sencillamente, alegría por llegar al destino. Cualquiera que sea la razón, es una revelación de dominicanidad aplaudir cuando el avión aterriza.

 

  • Te sabías de memoria los versos “baila en la calle, de noche, baila en la calle de día”, mucho antes de que los grabara Shakira. Todo dominicano reconoce esta canción, original del maestro Luis Días y popularizada por Fernando Villalona. ¡Es el himno no oficial del carnaval dominicano! Es el merenguito que escuchas año tras año, si vives en República Dominicana, y si vives fuera del país, al menos es ese que asocias con malecón, diablos cojuelos y comparsas.

Carnaval dominicano

  • Para ti, china no es solo un país, un can no tiene que ser un perro, ni sereno es sinónimo de tranquilidad. Algunos dominicanismos solo tienen sentido para los locales. En cambio, otros tienen connotaciones muy distintas en diferentes partes del mundo. Si te refieres a las naranjas como “chinas”, a una fiesta como un “can”, y a la brisa fresca de la noche como “sereno”, eres dominicano.

 

  • Escuchas la palabra “bandera” y no das por hecho que se están refiriendo a una pieza de tela. Sabes que pueden estar hablando de otro tipo de símbolo patrio, uno muy sabroso. Si naciste en Quisqueya, la bella, sabes que tenemos el orgullo de contar con dos banderas. La primera, confeccionada por María Trinidad Sánchez, María de Jesús Pina, Isabel Sosa y Concepción Bona en 1938, nos hincha el corazón de emoción con solo verla ondear. La segunda, es la que pone sabor a nuestros almuerzos de cada día. El arroz con habichuelas y carne, acompañado de aguacate y una ensaladita verde, es nuestro plato bandera. Sin duda, una de las razones que hacen a nuestra tierra grandiosa.

 

Fotografía: Ministerio de Turismo de la República Dominicana

  • La temperatura está en 23 grados Celsius y tienes puesto un abrigo. ¿Qué? ¿Nos van a decir que eso no es frío? Además, está nublado. 😉

 

  • Cuando se trata de desayuno y cena, el mismo menú te funciona. No sabemos cuál es la razón, pero la cena típica dominicana es, igualmente, el desayuno típico dominicano por excelencia. Por supuesto, hablamos del exquisito mangú, con salami, huevo y queso frito. Este manjar se disfruta con el mismo entusiasmo a las 8 de la mañana que a las 7 de la noche.
Playa dominicana
Fotografía: Ministerio de Turismo de la República Dominicana

 

  • Sabes que no importa la hora ni la temperatura para disfrutar de una playita, un cafecito o una fría. Difícilmente veas a un dominicano rechazando playa, café o cerveza por temas de horario o porque hace calor o frío. Es que (para nosotros) ¡una cosa no tiene que ver con la otra!