En una época marcada por diagnósticos rápidos, tendencias virales y consejos de bienestar que prometen respuestas inmediatas, la doctora Patricia Polanco Polanco apuesta por una medicina más pausada, integral y humana. Ginecoendocrinóloga y defensora de una visión preventiva de la salud femenina, ha dedicado su carrera a acompañar a la mujer en las distintas etapas de su vida, entendiendo que cada síntoma necesita contexto y que cada paciente trae consigo una historia. Desde esa filosofía nacieron Salud Femenina y RADNET, dos proyectos distintos unidos por una misma convicción: ofrecer una atención basada en la precisión, la continuidad y la cercanía. En esta conversación, reflexiona sobre la importancia de escuchar el cuerpo sin sustituir la orientación médica y de devolverle a la consulta su dimensión más esencial: la presencia.

En un tiempo en el que muchas mujeres buscan respuestas médicas en redes sociales, ¿qué te preocupa de esa relación con el cuerpo?
Me preocupa que muchas mujeres tomen decisiones sobre su salud basándose en tendencias o contenidos que circulan en redes sociales sin consultar primero con un profesional. Estas plataformas pueden orientar o despertar preguntas, pero nunca sustituir una consulta médica. Cada cuerpo tiene una historia, cada síntoma necesita contexto y cada decisión debe tomarse con información confiable. Mi mayor preocupación es que se normalicen síntomas, se retrase un diagnóstico o se sigan recomendaciones que no fueron pensadas para cada caso.
La medicina que intento practicar todos los días es una medicina de presencia, donde detrás de cada síntoma siempre hay una persona que merece ser escuchada
¿Hubo alguna experiencia que te confirmara la importancia de mirar la salud femenina de manera integral?
Recuerdo el caso de una paciente que durante años fue tratada por depresión sin mejoría. Al evaluarla con mayor profundidad descubrimos un componente hormonal que no había sido identificado. Esa experiencia me recordó que no podemos analizar los síntomas de forma aislada. Cada mujer merece una evaluación integral, donde escuchar, investigar y acompañar sea tan importante como el diagnóstico.
¿Qué significa para ti ser ginecóloga?
Me considero la médica de cabecera de la mujer. Lo que más disfruto es acompañarla en las distintas etapas de su vida, desde la adolescencia hasta la maternidad y la madurez. Esa continuidad crea una relación de confianza muy especial. Para mí, la medicina no consiste solo en resolver un motivo de consulta, sino en construir relaciones de confianza y ofrecer un espacio seguro donde cada paciente se sienta escuchada.
Cada mujer necesita una evaluación integral, donde escuchar, investigar y acompañar sea tan importante como el diagnóstico
¿Cómo nació Salud Femenina y qué necesidad buscabas responder?
Salud Femenina nació del deseo de crear un espacio donde la mujer pudiera sentirse comprendida, respetada y acompañada en cada etapa de su vida. Quería un centro que abordara la salud desde una visión preventiva e integral, considerando la historia completa de cada paciente. Con el tiempo entendí que este proyecto también debía evolucionar para responder a una necesidad real: ofrecer una atención cercana, especializada y centrada en la educación y el bienestar de la mujer.

¿Cómo se conecta RADNET con esa misma visión de cuidado?
RADNET nació como una extensión natural de Salud Femenina y de una experiencia personal que nos hizo comprender aún más el valor del diagnóstico oportuno. Para mí, la consulta médica y el diagnóstico por imágenes forman parte de un mismo proceso de cuidado. Ambos proyectos responden a una misma filosofía: brindar información confiable para tomar mejores decisiones y cuidar a las personas con precisión, responsabilidad y humanidad.
¿Qué representa hoy para ti cuidar la salud de la mujer?
Significa acompañarla con respeto, conocimiento y humanidad. Mi objetivo es que cada paciente comprenda su cuerpo, no normalice sus síntomas y participe activamente en las decisiones sobre su salud. También creo que ejercer la medicina implica mantenerse en constante aprendizaje. La medicina que intento practicar todos los días es una medicina de presencia, donde detrás de cada síntoma siempre hay una persona que merece ser escuchada.
Si pudieras dejarle un mensaje a las mujeres que hoy están aprendiendo a escuchar su cuerpo, ¿cuál sería?
Les diría que no normalicen lo que sienten. El cuerpo siempre encuentra la manera de comunicarse y, cuando aparece un síntoma persistente, es importante prestarle atención y buscar orientación médica. Escuchar el cuerpo no significa vivir con miedo, sino aprender a conocerlo, respetarlo y atenderlo a tiempo. Cada mujer merece una atención individualizada y respuestas confiables.
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