El aquí y el ahora
Adib Bacha comparte por qué aprender a habitar el presente es la herramienta más poderosa para volver a nosotros mismos
Vivimos en una época que nos empuja constantemente hacia el siguiente correo, una nueva reunión o una meta por alcanzar. En medio de esa velocidad, detenerse parece un lujo y estar verdaderamente presente se ha convertido en un desafío cotidiano. Para Adib Bacha, fundador de Conversession, coach empresarial y conferencista especializado en liderazgo y conversaciones conscientes, el bienestar comienza precisamente ahí: en recuperar la capacidad de decidir dónde ponemos nuestra atención. Conversamos con él sobre el poder del aquí y el ahora, la importancia de las pausas y por qué aprender a habitar el presente puede transformar la manera en que vivimos, lideramos y nos relacionamos con los demás.

Adib, en un entorno corporativo y social que premia la velocidad y la hiperconectividad, ¿qué significa realmente habitar el aquí y el ahora?
En el mundo corporativo pasamos mucho tiempo pensando en el futuro. Diseñamos estrategias, proyectamos escenarios, medimos resultados y anticipamos riesgos. Todo eso es necesario. El problema aparece cuando dejamos de vivir el único lugar desde el que realmente podemos construir ese futuro: el presente. Para mí, habitar el aquí y el ahora significa recuperar la autonomía para decidir dónde pongo mi atención. El pasado me ofrece aprendizajes. El futuro me da dirección. Pero solo desde este instante puedo conversar, decidir, crear o transformar algo. Quizá esa sea una de las mayores libertades que tenemos como seres humanos: poder volver, una y otra vez, al único lugar donde la vida realmente ocurre.
¿Cómo influye la presencia en nuestro bienestar, liderazgo y toma de decisiones?
Influye profundamente. Cuando uno logra aquietarse, empieza a ver cosas que antes no veía. Aparece más claridad y, con ella, mejores decisiones. Muchas veces creemos que decidimos solo con la mente. Yo cada vez confío más en que el cuerpo también nos ofrece información muy valiosa. El problema es que vivimos con tanto ruido que dejamos de escucharlo. Para mí, un buen líder no es quien más sabe, sino quien crea las condiciones para observar con mayor claridad antes de decidir. Quizá esa sea una de las habilidades más importantes que un líder puede desarrollar hoy.
¿Cómo puede un líder o un profesional de alto rendimiento integrar el aquí y el ahora en su rutina diaria sin sentir que está perdiendo el tiempo?
Creo que el cambio comienza cuando dejamos de pensar que hacer una pausa significa dejar de avanzar. No hace falta transformar toda la agenda, sino recuperar pequeños espacios de presencia durante el día: respirar antes de entrar a una reunión, caminar unos minutos sin mirar el teléfono o tomarse un café sin hacer otra cosa al mismo tiempo. Parecen gestos muy pequeños, pero cambian la calidad con la que vivimos todo lo demás. Muchas veces no necesitamos más tiempo; necesitamos estar más presentes en el tiempo que ya tenemos.
Muchas personas sienten culpa cuando hacen una pausa o descansan. ¿Por qué hacer una pausa también puede ser una forma de avanzar?
Creo que esa culpa empieza mucho antes de la vida adulta. Desde pequeños aprendimos a llenar todos los espacios: clases, actividades, tareas y vacaciones organizadas. Casi nunca aprendimos que también existe valor en los momentos en los que, aparentemente, no está pasando nada. Quizá por eso, cuando nos detenemos, sentimos que estamos perdiendo el tiempo. Me gusta pensar en el cuerpo como si fuera un vehículo que va a recorrer un trayecto largo. Si queremos que llegue lejos y en buenas condiciones, entendemos que necesitará combustible, mantenimiento y momentos de descanso. Con nosotros ocurre exactamente lo mismo. Descansar no significa abandonar el camino. Significa cuidar a la persona que quiere llegar al destino.
Cuando tú mismo sientes que has perdido el foco o la conexión con el presente, ¿qué haces para volver al aquí y al ahora?
Respiro. No porque la respiración resuelva todo, sino porque siempre está ocurriendo aquí. Después vuelvo al cuerpo. Observo cómo estoy, sin prisa por cambiar nada. Hay días en que eso basta. Y hay otros en los que simplemente me recuerda que también puedo tratarme con un poco más de gentileza.
Si hoy pudieras sentarte a conversar contigo mismo, ¿qué crees que sería lo primero que necesitarías escuchar?
Probablemente me recordaría algo que toda vía sigo aprendiendo: que mi valor nunca ha dependido de lo que hago, sino de la manera en que habito quien soy. Vivimos intentando convertirnos en alguien. Y cada vez siento con más fuerza que la vida tiene mucho más que ver con recordar quiénes somos.
Para quienes desean vivir con mayor conciencia, ¿qué práctica sencilla recomendarías incorporar desde hoy para empezar a reconectar con el presente?
No propondría un gran cambio. Propondría una pausa. La próxima vez que sientas que el día va demasiado rápido, respira. No para relajarte, sino para volver. Mira alrededor, escucha y siente tus pies sobre el suelo. La vida casi nunca está esperando en otro lugar; generalmente ya está ocurriendo aquí.
Muchas veces no nos hace falta más tiempo, sino estar más presentes en el que ya tenemos”

IG: @adib.bcaha
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