Pensar como un coleccionista
La guía de Allan Estévez para entrenar el ojo que distingue las grandes obras
En un momento en el que el arte dominicano comienza a ocupar un lugar cada vez más visible en el escenario internacional, una noticia volvió a poner el patrimonio cultural en el centro de la conversación: el rescate de La Anunciación, una obra de Jaime Colson que permaneció desaparecida durante décadas y cuya recuperación estuvo liderada por el galerista, marchante y coleccionista Allan Estévez. Más que el hallazgo de una pieza excepcional, el acontecimiento recordó el papel fundamental que desempeñan quienes dedican su vida no solo a comercializar arte, sino también a investigarlo, preservarlo y devolverlo a la historia.
Con décadas de experiencia asesorando artistas, colecciones y siguiendo de cerca la evolución del mercado del arte, Allan se ha consolidado como una de las voces más autorizadas para comprender un universo que suele parecer inaccesible para quienes se acercan a él por primera vez. Un mundo donde el valor de una obra no se define únicamente por su precio, sino por la autenticidad del artista, la solidez de su trayectoria, el contexto histórico y la mirada de quienes saben reconocer aquello destinado a perdurar.
¿Cómo se forma el criterio de un coleccionista? ¿Qué convierte una obra en una pieza de valor? ¿Cómo se construye una colección con verdadero significado? Y, en un momento de creciente interés por el arte en República Dominicana, ¿hacia dónde conviene dirigir la mirada? Conversamos con Allan Estévez sobre el oficio de coleccionar, las reglas (muchas veces invisibles) que rigen el mercado del arte y las claves para entender un mundo donde, antes que comprar, lo verdaderamente importante es aprender a mirar.

¿Cómo se educa el ojo de un coleccionista? ¿Qué hábitos, experiencias o ejercicios ayudan a desarrollar un criterio propio?
El ojo de un coleccionista se educa observando. Es fundamental visitar museos, detenerse frente a las obras de los grandes maestros y estudiarlas con atención. También es importante asistir a exposiciones, galerías y ferias. Mientras más arte se observa, más afinado se vuelve el criterio personal.
Para alguien que quiere comenzar una colección privada, ¿cuál sería el primer paso que recomendarías dar?
Entiendo que el primer paso es adquirir una primera pieza que realmente le guste. Una obra con la que sepa que va a convivir durante muchos años; una obra que, desde el momento en que la vea, ya sepa exactamente dónde quiere colocarla en su hogar. El coleccionismo comienza con una conexión emocional genuina.
¿Existe una especie de lista mental o filtro que aplicas de manera consistente antes de decidirte por una obra y no por otra?
No existe una lista como tal. Lo que sí existe es una conexión inmediata con la obra. En el mercado del arte solemos decir que cada obra tiene su novio, y así funciona realmente: es como un amor a primera vista. Esa conexión puede llegar a ser tan fuerte que, si no adquiere la obra en ese momento, llega a casa y no puede dejar de pensar en ella. Y, si alguien más la compra antes, la sensación de haberla perdido puede acompañarlo durante mucho tiempo.
Para formar una colección valiosa no basta con tener recursos económicos; también se necesita perseverancia, conocimiento, disciplina y pasión”

¿Qué factores son los que realmente determinan el valor de una obra dentro del mercado del arte?
El valor de una obra se construye a través del tiempo y avanza de forma gradual, como si subiera peldaños. Son muchos los factores que influyen: primero, que el artista mantenga una obra consistente y auténtica; segundo, las exposiciones y ferias en las que participa; tercero, su presencia en subastas; y, en la actualidad, el aprovecha miento de herramientas tecnológicas, como la inteligencia artificial, las redes sociales y otros recursos que amplifican la visibilidad de su trabajo.
¿Cómo distinguir una moda pasajera de una obra o un artista con verdadero potencial de permanencia?
Siempre debemos apostar por los grandes creadores, aquellos capaces de adelantarse a su tiempo. La verdadera permanencia suele encontrarse en artistas que desarrollan un lenguaje propio y una visión auténtica, más allá de las tendencias momentáneas.
A lo largo de los años has acompañado las carreras de numerosos artistas. ¿Qué características suelen compartir aquellos creadores por los que decides apostar y representar?
Las principales características que busco son la autenticidad y la capacidad de crear una obra verdaderamente propia. También valoro profundamente el respeto que el artista tenga por su trabajo y la empatía que pueda existir entre el creador y quienes trabajamos junto a él impulsando su carrera.
El coleccionista y marchante de arte Allan Estévez lideró el rescate en Cuba de “La Anunciación”, una valiosa obra creada por Jaime Colson, uno de los pintores dominicanos más influyentes del siglo XX.

¿Qué diferencia existe entre las obras que adquieres como coleccionista y las que admiras como galerista?
Como galerista, suelo valorar aquellas obras que representan el estilo más reconocido del artista, las piezas que el público identifica y busca con mayor frecuencia. Como coleccionista, en cambio, me interesan también las obras atípicas, aquellas que muestran una faceta distinta del creador; las piezas de gran complejidad técnica; y las obras pertenecientes a etapas específicas que marcaron momentos importantes en la evolución y reconocimiento del artista.
Cuando observas una colección privada consolidada, ¿qué te revela sobre la persona que la construyó? ¿Qué suelen contar las obras que decidimos conservar cerca de nosotros?
Lo primero que siento frente a una gran colección es respeto y admiración por quien logró construirla. Para formar una colección valiosa no basta con tener recursos económicos; también se necesita perseverancia, conocimiento, disciplina y pasión. Las obras que conservamos hablan de nuestra sensibilidad, de nuestros intereses y de las historias que decidimos preservar a lo largo de la vida.
Desde tu experiencia, ¿cuál es el error más frecuente, o más costoso, que cometen quienes compran arte por primera vez?
Existe una tendencia muy común a comprar obras para que combinen con los muebles, las cortinas o la decoración de la casa. Ese es uno de los errores más frecuentes. Los muebles se cambian, se retapizan; las paredes se redecoran; las cortinas y las lámparas se sustituyen. La obra de arte, en cambio, permanece. Mi recomendación es comprar primero la obra y luego adaptar el diseño del espacio a ella, y no al revés.
Desde tu perspectiva, ¿qué momento atraviesa actualmente el mercado del arte dominicano?
El mercado del arte dominicano atraviesa un momento de crecimiento y proyección internacional. En los últimos años hemos tenido presencia en algunos de los escenarios más importantes del arte mundial, como la Bienal de Venecia. Hace apenas unos meses, el Museo Reina Sofía mostró interés en incorporar arte dominicano a su colección. Además, nuestros artistas han participado en numerosas subastas internacionales y cada vez se abren más puertas para que el arte dominicano sea reconocido y valorado en el exterior.
Si estuvieras comenzando una colección desde cero hoy, ¿hacia dónde dirigirías tu mirada? ¿Hay artistas, generaciones o corrientes del arte dominicano y caribeño que consideres especialmente relevantes para observar en este momento?
Comenzaría una colección de forma gradual, como una espiral en constante crecimiento. Iniciaría con artistas de mi propio país, adquiriendo una primera obra accesible. Luego continuaría aprendiendo, observando y adquiriendo piezas de mayor relevancia y valor. El conocimiento y la colección deben crecer juntos.
El conocimiento y la colección deben crecer juntos”

IG: @estevezallan @galeriaestevez
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