Cierra los ojos. Un canto ancestral rompe el silencio. El aire huele a bosque húmedo. Bajo los pies, la tierra conserva el calor del sol. Frente a ti, un cemí permanece inmóvil, testigo de una historia que comenzó mucho antes que nosotros y que, de algún modo, sigue escribiéndose en este instante. Nadie habla. Solo se escucha el viento atravesando los árboles y una voz que, más que cantar, parece despertar una memoria que nunca dejó de existir. Unas manos están llenas de barro. Otras exprimen la yuca rallada que pronto será casabe, siguiendo un ritual que ha sobrevivido al paso de los siglos. No hay demostraciones para turistas. No hay escenarios preparados. Solo personas compartiendo un conocimiento que nunca dejó de pertenecerles.

Sin darte cuenta, dejas de sentirte visitante. El paisaje deja de ser el escenario de una fotografía para convertirse en un territorio con nombres, historias y personas que te reciben como si el verdadero viaje apenas estuviera comenzando. Ahora eres un nómada de lo que creías conocer. Abres los ojos, pero la esencia de Caribe Nómada sigue viva en ti. Entonces comprendes que el mayor tesoro de un país nunca estuvo únicamente en aquello que podías ver, sino en aquello que solo puede descubrirse cuando aprendes a conectar con su tierra, con su gente y con su memoria. Esa es la visión de la artista y directora creativa Yira Castillo y del estratega Raúl Sanguino, fundadores de Caribe Nómada, la propuesta que está redefiniendo el turismo consciente en República Dominicana.

Fotos: Juan Mendoza

Caribe Nómada nace en Samaná, uno de los territorios más extraordinarios del país. ¿Qué descubrieron allí que les hizo sentir que todavía existía una forma distinta de viajar por República Dominicana?

El mayor tesoro de un destino no solo está en el paisaje, sino en las personas que lo habitan. Samaná nos mostró una República Dominicana llena de historias, tradiciones y comunidades que pocas veces forman parte del viaje. A partir de ahí decidimos crear Caribe Nómada: una agencia de turismo consciente que diseña experiencias capaces de generar conexiones auténticas entre las personas, la cultura, la naturaleza y el territorio.

Antes de crear Caribe Nómada, ¿qué sentían que faltaba en la manera en que se estaba contando y viviendo el turismo en el país?

Sentíamos que el turismo mostraba lugares extraordinarios, pero pocas veces contaba las historias que les dan vida. Queríamos una forma de viajar donde las comunidades fueran protagonistas y donde el visitante pudiera descubrir una República Dominicana que va mucho más allá de los hoteles. Creemos que viajar puede ser algo mucho más profundo.

La naturaleza nos recuerda que somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos”

Yira Castillo y Raúl Sanguino fundadores de Caribe Nómada

¿Qué significa realmente practicar un turismo consciente?

Es viajar entendiendo que cada decisión tiene un impacto. Significa cuidar los ecosistemas, valorar la cultura local y generar beneficios para las comunidades que reciben a los viajeros. Para nosotros, una experiencia es realmente exitosa cuando deja una huella positiva tanto en quien visita como en quien recibe.

¿Qué les han enseñado las comunidades, artesanos, cocineras tradicionales, agricultores y portadores de saberes con los que han colaborado sobre la identidad dominicana?

Que la identidad dominicana no se encuentra en los símbolos, sino en las personas. Está en preparar juntos una receta, en una conversación, en un oficio o en una tradición transmitida de generación en generación. Nuestro trabajo consiste en crear espacios donde esos saberes sean valorados y compartidos, porque creemos que ahí reside la verdadera riqueza del país.

¿Qué descubrimos cuando dejamos de mirar un destino como un lugar que visitar y comenzamos a entenderlo como una comunidad con memoria, identidad e historias propias?

Que el viaje deja de ser una experiencia de consumo y se convierte en una relación. Empezamos a viajar con más respeto, sentido y empatía. Esa es la diferencia entre conocer un lugar y comprenderlo.

El mayor tesoro de un destino no solo está en el paisaje, está en las personas”

En un país que ha construido gran parte de su desarrollo alrededor del turismo, ¿qué oportunidad representa este nuevo modelo?

La de diversificar la forma en que mostramos República Dominicana. Un turismo más integrador distribuye mejor los beneficios, fortalece las economías locales y pone en valor nuestro patrimonio natural y cultural. Creemos que el futuro está en crear experiencias que beneficien tanto al visitante como a las comunidades que las hacen posibles.

¿Cómo evitamos que el éxito turístico termine erosionando precisamente aquello que hace especial a un destino?

Recordando que el crecimiento debe ir acompañado de responsabilidad. Escuchar a las comunidades, respetar la capacidad de carga de los lugares y priorizar la calidad sobre la cantidad son decisiones fundamentales. El turismo debe contribuir a conservar los lugares, no a transformarlos hasta perder su esencia.

Más allá de los lugares visitados, ¿cómo les gustaría que Caribe Nómada trans formara la forma en que las personas observan el mundo?

Nos gustaría que quienes vivan una experiencia con nosotros regresen comprendiendo que cada lugar tiene una historia y que esa historia la escriben las personas que lo habitan. Que descubran que esta isla resguarda un legado ancestral invaluable, que merece ser conocido, respetado y preservado. Y que, a través de experiencias diseñadas con intención y cuidado, vuelvan a casa con más sensibilidad, más curiosidad y un compromiso más profundo con la naturaleza. Solo de de esta manera, el viaje habrá trascendido el destino.

Cuando un maestro, una cocinera tradicional o un artesano deja de transmitir su saber, desaparece
una parte de nuestra memoria colectiva”

IG: @caribenomada

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