Dominique Barkhausen
Un verano desde la kalma: La evolución de la mujer que cambió la manera en que República Dominicana entiende el bienestar
Al primero lo llamó Vita. Al segundo, Kalma. Entre un nombre y el otro transcurrieron trece años de estudio, disciplina, intuición y una búsqueda que nunca se detuvo en la alimentación. Dominique Barkhausen comenzó intentando comprender qué necesita el cuerpo para sentirse bien. Sin proponérselo, terminó convirtiéndose en una de las pioneras de una nueva manera de entender el bienestar en República Dominicana.
Mientras el wellness dejaba de ser una convesación de nicho para convertirse en parte del vocabulario cotidiano, Vita crecía junto a una comunidad que encontró en la marca mucho más que jugos prensados en frío. La vio convertirse en autora, desarrollar una línea propia de matcha, abrir Vita Place como un espacio donde esa filosofía pudiera vivirse, profundizar en el yoga hasta dar vida a Kalma (su propio estudio de yoga, pilates y sculpt), hacer de los Veranos Vita una cita esperada cada año y expandir, una y otra vez, la conversación sobre lo que realmente significa vivir bien en RD.
Entre árboles centenarios y una luz que se filtraba sin prisa, nos encontramos para conversar con Dominique, en una etapa donde es capaz de hablar de bótox con la misma naturalidad que lo hace de la regulación del sistema nervioso, de poner límites y de priorizar el descanso, mientras caminaba descalza, conectando con la tierra, y con las raíces. Le pedimos hacer una pose de yoga y ella sostuvo Natarajasana, la postura del bailarín, que tiene el extraño poder de hacer invisible el esfuerzo. Cuando finalmente logras sostenerla, lo único que los demás ven es equilibrio, cuando lo que realmente hay detrás son años de disciplina, caídas y la práctica constante que hicieron falta para alcanzarlo. Con esto, rendimos homenaje a la belleza del tiempo. Al que convierte una práctica en una filosofía de vida, una idea en una empresa y a una joven emprendedora en la mujer increíble e inspiradora que hoy protagoniza esta portada.

Entrevista y conceptualización: Natalia Nachón | Fotografía: Pablo Soto | Dirección de arte: Elyoenay Tejada | Estilismo: Priscila Reinoso | Set y vestidos: Anna Redman Pablo | Accesorios: Leslie Mota Jewelry | Maquillaje: Masha Peinado: Phanys Corner | Locación: Jardines de la Residencia Campagna Guzmán
La marca Vita cumplió 13 años y este es el octavo Verano Vita. ¿Cómo imaginas esta edición aniversario?
Creo que esta edición es muy especial porque representa mucho más que una campaña de verano. Ya no se trata solo de fotos lindas y jugos nuevos; se trata de una experiencia. Este año queremos volver a nuestras raíces como marca, por eso se llama Back to Our Roots. Queremos recordar cómo empezó todo: desde mi cocina, mis primeros jugos y las primeras personas que confiaron en esta visión. Habrá nostalgia, pero también evolución. Queremos crear experiencias que nos recuerden por qué empezamos. Conversaciones más honestas sobre bienestar, encuentros presenciales como nuestro Camp Vita en Jarabacoa, nuevos productos durante todo el verano y una sorpresa que estamos filmando, que será el cierre del verano en septiembre.
Las colaboraciones han sido una parte importante del universo Vita, desde el Plato del Mes junto a tu padre hasta las batidas creadas junto a distintas personalidades. ¿Qué han significado esos encuentros para ti?
Las colaboraciones siempre han sido una forma de aprender. Cada persona aporta una historia, una perspectiva y una energía distinta. Cada colaboración ha enriquecido el universo Vita y me ha permitido conectar con comunidades, ideas y talentos que quizás de otra manera no habría conocido.
Cuando comenzaste, el wellness era una conversación muy poco profunda en República Dominicana. ¿Qué te impulsó a crear algo que prácticamente no tenía precedentes?
Yo no empecé pensando en crear una empresa. Empecé buscando respuestas para mí, tipo un hobby. Estaba fascinada con la nutrición, el movimiento y cómo ciertos hábitos podían cambiar la manera en que nos sentimos. En ese momento no existía la conversación que existe hoy. Había poca información y pocas propuestas que integraran bienestar, disfrute y comunidad. Sentí que había espacio para algo diferente y decidí construir lo que me hubiera gustado encontrar.
Para construir una vida con más calma, he tenido que aprender a dejar de medir mi valor por mi productividad”

Hoy tenemos acceso a más información sobre salud que nunca antes, pero también vivimos más agotados, ansiosos y desconectados. ¿Qué estamos entendiendo mal sobre lo que significa estar bien?
Creo que hemos confundido bienestar con perfección. Tenemos más información que nunca, pero también más ruido que nunca. Nos obsesionamos con suplementos, rutinas y protocolos, mientras olvidamos cosas tan básicas como descansar, conectar con otras personas, estar presentes y disfrutar la vida. Para mí, estar bien no es hacerlo todo perfecto. Es construir una vida sostenible que te haga sentir en paz.
Has dedicado años a estudiar nutrición, hábitos, movimiento, bienestar y salud integrativa. ¿Cuál ha sido el descubrimiento más transformador de tu vida como estudiante?
Que el cuerpo siempre está hablando. Durante años estudié nutrición pensando que todas las respuestas estaban en los alimentos. Luego entendí que nuestras emociones, relaciones, pensamientos, descanso y nivel de estrés tienen un impacto igual o incluso mayor. El bienestar es mucho más integral de lo que imaginamos.
Como trend hunter, ¿qué es eso que hoy te tiene obsesionada y que todavía no está en el radar de todos?
La regulación del sistema nervioso. Creo que será una de las conversaciones más importantes de los próximos años. Estamos viendo cómo el estrés crónico impacta nuestra salud, fertilidad, sueño, digestión y bienestar emocional. Me interesa mucho todo lo relacionado con la respiración, el mindfulness, la comunidad, el movimiento consciente y las prácticas que nos ayudan a sentirnos seguros dentro de nuestro propio cuerpo.
Yo no empecé pensando en crear una empresa. Empecé buscando respuestas para mí”

Has explorado distintas disciplinas y prácticas de bienestar a lo largo de los años. ¿Hay alguna que consideres especialmente transformadora o incomprendida?
La meditación. Durante mucho tiempo pensé que meditar era dejar la mente en blanco. Hoy entiendo que es aprender a observar sin reaccionar a todo, hasta en la vida real.
Mucho antes de que se volviera parte de la conversación cotidiana, apostaste por acercar el matcha a una audiencia mucho más amplia e incluso desarrollaste tu propia línea para Vita. ¿Qué encontraste en esta bebida que te cautivó desde el principio y qué crees que explica la fascinación que sigue generando hoy?
Tengo más de diez años tomando matcha, desde mucho antes de que estuviera de moda. Como no me gusta el café y nunca he tomado café, fue una bebida que descubrí y realmente disfruté. Lo que más me llamó la atención fue cómo me hacía sentir: energía, enfoque y claridad mental, sin la ansiedad que muchas personas experimentan con otras bebidas estimulantes. Con el tiempo también descubrí toda la riqueza cultural, la tradición y el ritual que existe detrás de una taza de matcha, y eso terminó de enamorarme.
Si Vita nació para transformar la relación de las personas con lo que ponen en su cuerpo, ¿qué necesidad personal o colectiva dio origen a Kalma?
Kalma nació de una necesidad personal y muy natural, junto a mi socia Mariana, ambas maestras de yoga. Durante años hablé de nutrición y hábitos, pero entendí que muchas personas sabían qué hacer y, aun así, no lograban sentirse bien. Faltaba algo más profundo. Kalma nació para crear un espacio donde las personas pudieran moverse, respirar, bajar revoluciones y reconectar consigo mismas. Hoy somos un estudio de yoga, pilates y sculpt que, además de movimiento, ofrece una comunidad bonita y un espacio donde las personas pueden sentirse acompañadas. Y sí, tenemos planes de expansión para seguir llevando esa experiencia más personas.
Antes asociaba el bienestar con hacer más. Hoy lo asocio con escuchar más”

¿Qué prácticas, decisiones o renuncias han sido fundamentales para construir una vida con más kalma?
Aprender a decir que no. Renunciar a la idea de estar disponible todo el tiempo. Dejar de medir mi valor por mi productividad. Priorizar el sueño. Poner límites. Crear espacios de silencio.
Tu vida ha evolucionado mucho durante estos años, tanto profesional como personalmente. ¿Cómo han transformado el amor, la madurez y las distintas etapas de tu vida la manera en que entiendes el bienestar?
Antes asociaba el bienestar con hacer más. Hoy lo asocio con escuchar más. La madurez me ha enseñado que no todo se trata de productividad. Que el descanso también es importante. Que las relaciones importan. Que la felicidad rara vez está en el próximo logro. Una vida plena se construye en los pequeños momentos cotidianos.
Eres vegana, health coach, practicante de yoga y defensora de una vida consciente, pero también hablas abiertamente sobre tratamientos estéticos. Para algunos podría parecer una contradicción. ¿Por qué crees que seguimos viendo estas conversaciones como incompatibles y cómo conviven ambas dentro de tu filosofía personal de bien estar?
Nunca los he visto como opuestos. Para mí, el bienestar no se trata de cumplir una ideología perfecta. Se trata de sentirte bien contigo misma. Hay una gran diferencia entre hacer algo desde la inseguridad y hacerlo desde una elección consciente. Podemos cuidar nuestra alimentación, practicar yoga y también disfrutar de tratamientos estéticos. Una cosa no invalida la otra.
La madurez me ha enseñado que la felicidad rara vez está en el próximo logro”

¿Qué te enseñó el emprendimiento que nunca aprendiste en ninguna certificación de salud?
Resiliencia. Ninguna certificación te prepara para la incertidumbre de emprender. Aprendí a tomar decisiones sin tener todas las respuestas, a adaptarme, a liderar equipos y a seguir avanzando, incluso cuando tenía miedo. El emprendimiento ha sido una de mis mayores escuelas de crecimiento personal. Hay días en los que quieres tirar la toalla y otros que son profundamente gratificantes. Aprendes a convivir con ambas realidades.
Esta edición se llama The New Body. Cuando escuchas ese concepto, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?
Un cuerpo que deja de ser un proyecto para convertirse en un hogar. Durante mucho tiempo nos enseñaron a ver el cuerpo como algo que había que arreglar. Hoy creo que la conversación está evolucionando hacia algo mucho más interesante: cómo sentirnos fuertes, energéticos, funcionales y conectados.
Más que lanzar algo nuevo por lanzar, queremos crear experiencias que nos recuerden por qué empezamos”

¿Qué significa hoy para Dominique Barkhausen vivir una buena vida?
Tener salud para disfrutar las cosas simples. Despertarme con energía. Compartir una comida con las personas que amo. Mover mi cuerpo. Tener conversaciones profundas. Reírme mucho. Sentirme alineada con mis valores. Para mí, una buena vida es una vida que se siente auténtica.
Después de una década transformando la conversación sobre bienestar en República Dominicana, ¿hacia dónde apunta hoy la brújula de Dominique Barkhausen?
Hacia lo que me haga feliz y me brinde plenitud. Durante muchos años me enfoqué en construir. Hoy también me interesa crear espacios que generen transformación real. Quiero seguir aprendiendo, enseñando, creando experiencias y construyendo comunidad. La brújula sigue apuntando al bienestar, pero ahora con una comprensión mucho más amplia de lo que significa vivir bien: una vida con propósito, conexión y presencia.
Podemos cuidar nuestra alimentación, practicar yoga y también disfrutar de tratamientos estéticos. Una cosa no invalida la otra”

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