Juan Roberto Musa
El mejor jefe de RD aceptó tomarse un matcha con SDT en el Día de los Padres
En este Día de los Padres, aceptamos la invitación de compartir un matcha con Juan Roberto Musa, conocido por muchos como “el mejor jefe”. Entre sorbos de su primer matcha y una conversación honesta, el empresario habló sobre los desafíos que enfrentó para construir su carrera, el liderazgo que promueve dentro y fuera de la empresa, el lanzamiento de su libro El Método Musa y, sobre todo, la faceta que considera más importante: la de ser padre. Un encuentro que revela al hombre detrás del empresario y al líder que busca inspirar desde el ejemplo.

¿Cuándo probaste el matcha por primera vez?
Bueno, mi primera vez probando matcha es, casualmente, hoy, justo ahora. Nunca lo había probado, pero esta entrevista fue la excusa perfecta para hacerlo. Conozco a una persona que lo consumía con frecuencia, Katie González, quien trabajó conmigo. Como es una mujer muy inteligente y a quien admiro, siempre tuve curiosidad por probarlo, pero no había encontrado el momento. Así que les agradezco que hoy sea finalmente la primera vez que lo hago.
Recientemente lanzaste tu libro El Método Musa: construye tu versión del mejor jefe. ¿Cuál fue el capítulo que más te costó escribir por obligarte a reconocer un error o una debilidad?
Mira, siéndote honesto, la parte que más me costó escribir no fue ni siquiera un capítulo, sino la dedicatoria, porque se la dediqué a mi hijo mayor, quien pasó por un momento de salud en el que realmente pensé que lo iba a perder. Fue muy doloroso para mí poner en palabras todo lo que quería transmitirle.
En cuanto a los capítulos, el segundo fue especialmente difícil porque tuve que admitir que, en algún momento de la formación de mi estilo de liderazgo, e independientemente de que las personas me consideraban el mejor jefe, cinco colaboradores me renunciaron. Al mismo tiempo, ese capítulo también me hizo sentir fuerte porque me di cuenta de que esas cinco personas duraron menos de un mes en las empresas a las que se fueron. Ellos mismos admitieron que habían sido, por decirlo de alguna manera, engañados con propuestas que no se cumplieron. Eso validó que lo que yo estaba haciendo iba por buen camino, porque en ese momento llegué a ponerlo en duda. Pensé: «Estoy haciendo muchas cosas bien y, aun así, la gente se fue». Sin embargo, el tiempo terminó confirmándome que había actuado correctamente.
Además de ese, el capítulo seis también me dolió bastante porque habla de un colaborador que era un excelente técnico, una persona muy habilidosa y eficiente, pero que tenía deficiencias en sus habilidades blandas. Por más que intentamos formarlo, terminó saliendo de la empresa, y la salida de una persona con tanto talento siempre me duele. Hablar de esa experiencia fue un poco difícil para mí.
En sentido general, el libro también me dio un poco de miedo porque, cuando uno descubre cosas que funcionan, muchas veces siente el impulso de guardárselas. Yo tuve esa duda: «Quiero compartir todo esto, pero si explico exactamente cómo lo hice y cuáles fueron mis aprendizajes, puedo estar creando más competidores». Al final entendí que eso era precisamente lo que quería: contribuir a elevar el nivel del liderazgo en la República Dominicana para que mejoren todas las empresas. Y si eso me obliga a seguir creciendo y mejorando como líder, entonces habrá valido la pena.
¿Cuál es el objetivo principal que deseas lograr en el lector con este libro?
Mira, el objetivo principal es que las personas entiendan que los dos principales puntos de dolor de un empresario o emprendedor pueden solucionarse. El primero es la rotación del personal. Hoy los colaboradores duran muy poco en los empleos y renuncian con facilidad. Aunque existe una generación de jóvenes distinta, esa situación puede mejorar y es posible evitar una rotación tan elevada. En mi caso, tengo cinco años sin que nadie me renuncie, así que esa parte la he logrado. El otro punto de dolor es la productividad. A veces tenemos colaboradores muy lentos o poco eficientes, y eso representa un reto importante para los empresarios, pero también puede mejorarse. Mis colaboradores arreglaban menos de un vehículo por día y hoy arreglan más de dos.
Existen soluciones para ambos problemas. También quisiera que las personas comprendan que debemos eliminar esa idea, aunque pocas veces se diga abiertamente, de que el empleado y el empleador son enemigos. No tiene que ser así. Podemos vernos como una familia, compartir el negocio, desarrollarlo juntos y construir una mejor vida para todos, no solamente para los propietarios. Eso es lo que quisiera que las personas reciban de este libro.
Ese título no me pertenece a mí; pertenece a todo el que estuvo cerca y me ayudó a formar este estilo de liderazgo”

Muchos te conocen como “el mejor jefe”. ¿Quién fue la primera persona que te llamó así? ¿Sientes que ese título te pertenece a ti o a la cultura que tu equipo ayudó a construir?
Mira, es algo curioso. La primera vez que recuerdo que me llamaron «el mejor jefe» fue estando parado frente a mi negocio. La gente pasaba por la calle, bajaba el vidrio y gritaba: «¡El mejor jefe!». Luego comencé a notar, en los comentarios de nuestras publicaciones y videos en redes sociales, que muchas personas empezaban a referirse a mí de esa manera.
Sobre si ese título me pertenece a mí o al equipo que ha ayudado a construir la cultura y los resultados que tenemos, te diría que corresponde a todas las personas que participaron en mi formación profesional, tanto cuando era empleado como ahora que soy dueño de negocio. No se limita a mis colaboradores actuales. Para desarrollar el estilo de liderazgo que tengo, pasé 14 años en una empresa, tuve muchos líderes y jefes, cambié de departamento y tuve intercambios con distintas culturas, porque era una compañía multinacional. Son 21 años de carrera los que han contribuido a formar este estilo de liderazgo, no solo el tiempo que llevo como empresario.
Por eso, ese título no me pertenece únicamente a mí, sino a todos los que estuvieron cerca y me ayudaron a construir esta manera de liderar. Definitivamente, también les pertenece a mi socio y a mi equipo de trabajo actual, porque me permitieron utilizar este negocio como un laboratorio. Aquí he podido implementar ideas sin las limitaciones de las políticas que tenía la gran empresa en la que trabajaba, donde llegaba hasta cierto punto, pero debía restringirme en algunas decisiones.
Sabemos que tu éxito no fue de la noche a la mañana. ¿Cuál fue ese momento oscuro que viviste como emprendedor y qué acciones te ayudaron a superarlo?
Definitivamente, esto no ha sido de la noche a la mañana. Son 21 años de carrera y un inicio muy difícil en un negocio que no heredé, para el que no tuve inversionistas ni financiamiento, sino que levanté con mucho sacrificio y utilizando parte de mi liquidación. Te diría que el momento más oscuro de un emprendimiento suele ser el inicio, porque no hay nada más difícil que comenzar. Cuando el negocio ya tiene cierto tiempo, cualquier situación que ocurra puede ser positiva o negativa, pero no resulta tan complicada como al principio.
Para mí, lo más duro fue ver el negocio vacío durante los primeros meses y prácticamente todo el primer año. Hacíamos muchos intentos por captar clientes, pero no lo conseguíamos. Ese fue el momento más oscuro. Lo que me ayudó a superarlo fue la curiosidad: mantenerme buscando, probando e inventando cosas nuevas.
Mi esposa ha sido la parte más importante de este emprendimiento”

¿Qué tan importante ha sido tu esposa en todo este proceso y cómo han logrado fortalecerse como pareja y como equipo con el paso de los años?
Mi esposa ha sido la parte más importante de este emprendimiento. Me ha apoyado desde el principio, me permitió arriesgarme y siempre ha visto mi carrera como si fuera también la de ella. Nunca ha entrado en competencia por quién logra más; al contrario, se ha enfocado en ayudarme a seguir creciendo. Me ha dado la tranquilidad para asumir riesgos y nunca ha sentido celos por la notoriedad que estoy teniendo en este momento.
Te pudiera decir que, sin ella, no habría llegado hasta aquí. No puedo decir que el mérito sea únicamente mío, porque este es un logro compartido.
¿Qué es lo que más disfrutas de ser padre y qué valores o aptitudes tuyas deseas que tus hijos hereden de ti?
Lo que más disfruto de ser padre es relajar y compartir con mis hijos. Pero, definitivamente, lo que más me importa es ser un ejemplo para ellos. No siempre puedo estar presente ni acompañarlos a todas las actividades del colegio y demás, porque estoy muy enfocado en desarrollar mi parte profesional, que es la que nos ayuda a alcanzar muchos objetivos de vida que antes no teníamos.
También disfruto mucho viajar con ellos fuera del país al final de cada año, porque en esos momentos podemos compartir más de cerca, expresarles más cariño y hacerles saber que, aunque pase gran parte del año trabajando, siempre existe un espacio para ellos. Para mí, ese tiempo de calidad vale más que cualquier otra cosa.
Lo que más me gusta es ser un ejemplo para mis hijos”

Tienes una comunidad muy fiel en redes sociales. ¿Sientes la responsabilidad de educar a otros dueños de empresas o tu objetivo es simplemente compartir tu propia forma de trabajar?
Yo te diría que es una combinación de ambas cosas. Siento la necesidad de educar y ayudar a las personas, pero también entiendo que la forma en que comunico y presento mi manera de trabajar puede servir de ejemplo a otros empresarios, emprendedores e incluso empleados, para que puedan mejorar, cambiar y obtener mejores resultados.
Definitivamente, al tener una comunidad tan fiel, siento un compromiso con mi comportamiento frente a las cámaras. Procuro no cruzar ciertos límites éticos, especialmente cuando se trata de controversias, para no transmitir un mensaje que otra persona pueda malinterpretar y que la lleve a actuar de manera incorrecta motivada por mí. Así es como lo veo.
¿Cuáles herramientas profesionales y personales debe tener un emprendedor de hoy?
A nivel profesional, considero que un emprendedor debe graduarse de la universidad. No porque el conocimiento que se adquiere allí sea lo más importante, sino porque ese proceso te enseña a alcanzar objetivos que, muchas veces, implican hacer cosas que no necesariamente quieres hacer. También aprendes que los resultados no son inmediatos, a trabajar bajo presión y a desarrollar disciplina.
Además de la formación académica, es fundamental prepararse en habilidades técnicas y prácticas que hoy son indispensables, como el marketing digital. Cuando era empleado, creía que lo sabía todo, pero gran parte del éxito que he logrado en mi negocio ha sido gracias al marketing digital. También hay que perderle el miedo a la cámara, aprender a entrevistar a un colaborador, a despedirlo cuando sea necesario y desarrollar valores como la disciplina y la puntualidad, que, aunque parezcan tradicionales, siguen siendo esenciales.
También quisiera destacar que no haber sido el mejor estudiante en el colegio o en la universidad no es una limitante para alcanzar el éxito. Yo no fui de los mejores estudiantes y, aun así, me ha ido muy bien.
En el ámbito personal, considero que el liderazgo es una herramienta indispensable. Muchas veces creemos que solo se aplica en la empresa, pero la realidad es que está presente en todas las áreas de la vida. Hay que liderar una familia, un grupo de hermanos, una comunidad de la iglesia o cualquier otro entorno. Siempre, de una forma u otra, nos toca liderar. Y una persona que carece de liderazgo suele tener más dificultades para avanzar, porque también le cuesta aprender a delegar.

¿Qué podemos esperar profesionalmente de Juan Roberto Musa este año?
Definitivamente, este 2026 seguiré fortaleciendo mi marca personal. Me he dado cuenta de que es uno de los activos más importantes que una persona puede desarrollar, porque el valor está en uno mismo. A medida que fortaleces tu marca, las personas confían más en lo que dices, en lo que haces y en cualquier proyecto que decidas emprender. No es lo mismo comenzar un negocio desde cero que hacerlo cuando ya eres conocido y existe confianza en ti y en tus valores.
También he declarado este como el año de mi libro. Tengo el compromiso de seguir promoviéndolo y vendiéndolo. Lo lanzamos a finales de 2025 y ya he vendido la mitad de los ejemplares que imprimí, así que espero que cada vez más personas puedan tener acceso a él. Quiero que mi estilo de liderazgo contribuya a crear una nueva cultura en el país y a dejar atrás prácticas laborales heredadas de una visión autoritaria del trabajo.
De la mano de ese propósito, este año continuaremos realizando conferencias y espero que esa agenda se mantenga durante todo 2026. También deseo que este sea el año de mi primera colaboración internacional. Además, estamos desarrollando varias alianzas con marcas y esperamos seguir fortaleciéndolas.
Quiero que mi estilo de liderazgo pueda ayudar a crear una cultura en el país”

IG: @jrojasmusa
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