En una ciudad donde constantemente surgen nuevos espacios gastronómicos, pocos consiguen diferenciarse por algo que va más allá de su propuesta culinaria. El Atelier de Nico es uno de ellos.

Ubicado en el sector de Naco, este café-restaurante invita a disfrutar de una buena taza de café, repostería artesanal y una experiencia gastronómica cercana, pero también representa un modelo innovador de inclusión laboral que busca transformar la manera en que la industria de la hospitalidad integra a las personas con discapacidad.

Detrás del proyecto se encuentra Thomas Sartori, hotelero italiano con más de tres décadas de experiencia, quien encontró en su hijo Nico —un joven con síndrome de Down— la inspiración para crear un espacio donde el talento tenga más peso que las barreras.

Un restaurante que nace de una historia familiar

La idea del Atelier de Nico no surgió como un proyecto gastronómico convencional. Es el resultado de un proceso que comenzó con una pregunta sencilla: ¿por qué un joven con discapacidad no puede desarrollarse profesionalmente dentro de un restaurante o un hotel si recibe la preparación adecuada?

Esa inquietud dio origen a Futurum Educandi, una fundación que hoy trabaja para crear oportunidades reales de formación e inserción laboral dentro del sector de la hospitalidad. Lo que comenzó como una iniciativa familiar se ha convertido en un ecosistema educativo que ya reúne a más de un centenar de participantes activos y mantiene una lista de espera de jóvenes interesados en acceder al programa.

Un modelo que apuesta por la inclusión real

Futurum Educandi desarrolla un modelo integral que combina formación, práctica y acompañamiento profesional. Su sede, ubicada en la calle Roberto Pastoriza, integra distintos espacios que funcionan de manera complementaria: Hospitality Lab, la academia donde los participantes reciben formación especializada en turismo y hostelería con adaptaciones curriculares y el aval de UNIBE; Skylab, un salón de eventos concebido como espacio de práctica y sostenibilidad para el proyecto; y El Atelier de Nico, donde los estudiantes llevan ese aprendizaje al entorno laboral real.

Más que un restaurante, Atelier de Nico funciona como un puente entre la formación y el empleo.

Aprender haciendo

Uno de los aspectos que distingue el modelo de Futurum Educandi es su enfoque progresivo. Cada participante avanza según su propio proceso de adaptación, comenzando con jornadas reducidas que evolucionan gradualmente hacia horarios completos conforme desarrolla confianza, habilidades y autonomía.

Actualmente, la mayor parte del equipo del Atelier de Nico está conformada por personas con discapacidad, quienes desarrollan sus funciones acompañados por un equipo de supervisión y formación que facilita su integración al entorno laboral.

Un espacio pensado hasta en el último detalle

El propósito del proyecto también se refleja en su diseño. La identidad visual del establecimiento fue desarrollada con la colaboración de estudiantes de último año de la Escuela de Diseño de Chavón, quienes propusieron un concepto contemporáneo utilizando materiales reciclados y una estética cálida que transmite cercanía y creatividad.

El resultado es un espacio luminoso, moderno y acogedor, donde el diseño acompaña la filosofía del proyecto.

Café de especialidad y una experiencia personalizada

La propuesta gastronómica combina café de especialidad, repostería artesanal elaborada casi en su totalidad dentro del establecimiento y una oferta pensada para disfrutarse de manera relajada.

Uno de sus conceptos más llamativos es Nico Sandwich Lab, donde cada visitante puede crear su propio sándwich eligiendo entre diferentes tipos de pan, proteínas, quesos, vegetales y salsas, convirtiendo cada visita en una experiencia personalizada.

La cocina apuesta por ingredientes frescos, recetas elaboradas en casa y preparaciones que buscan reflejar la cercanía que caracteriza al proyecto.

Mucho más que un restaurante

En un momento en que la industria gastronómica busca nuevas formas de conectar con sus clientes, el Atelier de Nico demuestra que una buena experiencia también puede construirse a partir del propósito. Cada café servido, cada plato preparado y cada jornada de trabajo forman parte de una iniciativa que entiende la hospitalidad como una herramienta para generar oportunidades y transformar vidas.

Porque algunos restaurantes se recuerdan por su cocina. Otros, además, dejan huella por el impacto que generan en su comunidad.

IG: @atelierdenico.rd

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