La chef dominicana Patricia Clavijo llevó su talento a uno de los escenarios deportivos más importantes del mundo al formar parte del equipo culinario internacional encargado de alimentar a la Selección Española durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. Junto al chef Chito Arreola, participó en el desarrollo y la ejecución de una propuesta gastronómica diseñada para atletas de alto rendimiento, en la que confluyeron técnica, nutrición, identidad mediterránea y productos locales.

En esta conversación, comparte cómo surgió la oportunidad, los desafíos de cocinar bajo un nivel de exigencia tan elevado, los platos que se convirtieron en los favoritos de los jugadores y los próximos sueños gastronómicos que desea cumplir.

Formaste parte del equipo culinario internacional encabezado por el chef Chito Arreola para desarrollar y ejecutar el menú oficial de la Selección Española durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. ¿Cómo llegó esta oportunidad a tu vida y qué sentiste cuando recibiste la invitación?

A lo largo de mi carrera he tenido la fortuna de coincidir con personas extraordinarias dentro de la industria gastronómica. Conocí al chef Chito Arreola mientras trabajábamos juntos en el proyecto de Fórmula 1 en Miami, donde tuve la oportunidad de compartir con él mi pasión por los grandes eventos deportivos y la gastronomía aplicada a experiencias multitudinarias. Tiempo después me llamó para formar parte del equipo que atendería a la Selección Española durante su estancia en Guadalajara, México. Recibir esa invitación fue un sueño hecho realidad, una de esas llamadas que te recuerdan que el esfuerzo y la dedicación siempre encuentran su camino.

¿Cómo fue la dinámica de trabajo junto al chef Chito Arreola y un equipo culinario internacional para responder a las exigencias de una competencia de esta magnitud?

Trabajar junto a Chito Arreola y su equipo ha sido un verdadero honor. Es un líder nato, con una capacidad excepcional para coordinar grandes operaciones sin perder de vista lo más importante: las personas. Más allá de la excelencia culinaria, lo que más admiro de él es su calidad humana. Incluso en las jornadas más intensas, siempre encuentra la manera de hacer sentir cómodo y valorado a cada miembro del equipo. Esa combinación de disciplina, respeto y compañerismo es la que hace posible alcanzar resultados extraordinarios.

La Selección Española sigue una línea muy definida de cocina mediterránea y un plan nutricional riguroso. ¿Cómo lograron respetar esa identidad gastronómica mientras aprovechaban ingredientes frescos y productos locales de México?

Desde el inicio entendimos que el objetivo no era replicar exactamente la cocina mediterránea en otro país, sino encontrar un equilibrio entre la identidad española y la riqueza gastronómica mexicana. Cuando viajamos, también buscamos conectar con la cultura local, y quisimos reflejar esa esencia en cada plato. Diseñamos una propuesta que combinaba técnicas mediterráneas, ingredientes tradicionales españoles y productos frescos mexicanos, logrando una experiencia auténtica, equilibrada y llena de sabor.

Vienes de la alta cocina y has trabajado junto a referentes como Martín Berasategui, además de liderar la propuesta gastronómica de Casa Mencía. ¿Cómo se adapta esa búsqueda de la excelencia en sabor y presentación cuando el principal objetivo es optimizar el rendimiento de los atletas?

La alta cocina me enseñó que la excelencia no siempre está en la complejidad. Muchas veces, un producto extraordinario tratado con respeto y precisión vale más que cualquier elaboración sofisticada. Cuando trabajas para atletas de alto rendimiento, entiendes que cada ingrediente tiene un propósito. La clave está en los detalles, en la calidad del producto y en lograr que una preparación sencilla transmita sabor, equilibrio y bienestar.

Recibir esa invitación fue un sueño hecho realidad; una de esas llamadas que te recuerdan que el esfuerzo y la dedicación siempre encuentran su camino”

¿Hubo algún plato o ingrediente que se convirtiera en el favorito de los jugadores o que despertara en ellos un sentimiento de cercanía con España?

Hubo varios platos muy bien recibidos, pero dos se convirtieron en auténticos favoritos. Las tostadas de atún marinado con tajín y crujiente de chicharrón sorprendieron por su equilibrio entre frescura y textura. También tuvieron un enorme éxito los tacos de ribeye en costra con chipotle y salsa verde. Fue muy bonito ver cómo disfrutaban sabores que combinaban tradición, creatividad y el espíritu gastronómico del país anfitrión.

Trabajar para una selección nacional implica una gran responsabilidad y un alto nivel de confidencialidad. ¿Qué fue lo más desafiante de cocinar bajo esas condiciones?

Si soy completamente sincera, lo más difícil fue mantener la calma al ver de cerca a jugadores que he admirado desde niña. Más allá de la responsabilidad profesional, existía una emoción personal muy grande. Haber crecido viéndolos competir y encontrarme formando parte de una experiencia tan cercana fue algo difícil de procesar. Sin embargo, transformé esa admiración en motivación para dar lo mejor de mí en cada servicio.

Después de vivir esta experiencia, ¿qué aprendizajes, técnicas o nuevas perspectivas piensas incorporar a la propuesta gastronómica de Casa Mencía?

Esta experiencia reforzó algo en lo que siempre he creído: la cocina debe emocionar sin perder la sencillez. Aprendí muchísimo sobre planificación, logística, nutrición aplicada al rendimiento y trabajo en equipo a gran escala. Sin duda, muchas de esas enseñanzas se reflejarán en Casa Mencía. De hecho, ya estamos desarrollando nuevas propuestas inspiradas en esta experiencia que espero que nuestros clientes puedan disfrutar muy pronto.

¿Qué significado tuvo para ti asumir este reto y llevar el talento dominicano a una cocina de alcance internacional?

Representar a República Dominicana en un escenario de esta magnitud es un honor inmenso. Siempre he tenido claro que los sueños no tienen límites y que el trabajo constante abre puertas inimaginables. Me siento profundamente agradecida con Dios por guiar cada paso de mi camino y por permitirme vivir experiencias que hace algunos años parecían imposibles. Llevar nuestro talento y nuestra pasión a escenarios internacionales es una responsabilidad que asumo con muchísimo orgullo.

Muchas veces, un producto extraordinario tratado con respeto y precisión vale más que cualquier elaboración sofisticada”

¿Hubo algún momento durante el Mundial en el que te detuviste a pensar: «Estoy viviendo algo verdaderamente histórico»? ¿Cuál fue ese instante?

Sí, y lo recuerdo perfectamente. Fue al llegar al Estadio Guadalajara junto a todo el equipo. Ver la magnitud de aquel escenario, sentir la energía que lo rodeaba y comprender realmente dónde estaba fue algo indescriptible. En ese momento me emocioné profundamente. Llamé a mis padres y les dije: «Lo logramos«. Fue una conversación breve, pero llena de significado. Creo que nunca olvidaré ese instante.

Mirando hacia el futuro, ¿qué nuevos retos te gustaría asumir y qué sueños gastronómicos sientes que esta experiencia te acerca a cumplir?

Los eventos deportivos siempre han ocupado un lugar muy especial en mi vida. Crecí compartiendo esa pasión con mi padre y hoy sigo sintiendo la misma emoción. Si hablamos de fútbol, trabajar algún día con el Real Madrid sería un sueño extraordinario. Y si hablamos de tenis, tener la oportunidad de diseñar una experiencia gastronómica para figuras como Rafael Nadal o Roger Federer sería simplemente inolvidable. Esta experiencia me ha demostrado que los sueños están más cerca de lo que parecen cuando se trabaja con pasión, disciplina y perseverancia.

Llevar nuestro talento y nuestra pasión a escenarios internacionales es una responsabilidad que asumo con muchísimo orgullo”

IG: @chefpatriciaclavijo

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