Víctor Gómez
La mente detrás de OTTO y PICO, conceptos que están redefiniendo la escena culinaria local
En una industria gastronómica cada vez más competitiva, Víctor Gómez ha logrado construir conceptos capaces de conectar con una nueva generación de consumidores que busca mucho más que solo comida. Detrás de proyectos como Pico y OTTO, y bajo la identidad de “Carro Público”, este joven emprendedor ha convertido la disrupción, la creatividad y la autenticidad en parte esencial de su sello personal. Entre negocios, propósito y visión de futuro, conversa con Times sobre los desafíos de emprender en República Dominicana, el poder de crear marcas memorables y la pasión que lo impulsa a transformar ideas en experiencias.

Con tu experiencia en el sector gastronómico, ¿proyectas desarrollar “Carro Público” como una marca personal con mayor posicionamiento en la industria?
Aspiro a ser una persona con voz y respeto dentro del sector. Me estoy preparando para eso, tanto desde la formación técnica como práctica, porque soy creyente de que, para hablar, hay que conocer el tema a profundidad. Sé que tendré mucho que aportar como Víctor Gómez —o “Carro Público”— más allá de los restaurantes.
Todo gran proyecto parte de una identidad disruptiva. ¿Cuál es la génesis de “Carro Público” y qué representa este seudónimo en tu trayectoria profesional?
Carro Público llegó en una etapa de mi vida donde tenía pocos espacios para la imaginación. Asemejo la figura del carro público a un rompedor de esquemas y formalismos, y fue precisamente lo que me permitió conectar con un lado más creativo. Soy doctor en Medicina, por lo que mi formación es muy protocolar y estructurada, y Carro Público me brindó ese espacio de libertad y disrupción que una personalidad como la mía necesitaba.
Eres una de las mentes creativas detrás de Pico, el restaurante que se ha convertido en un referente de la escena culinaria actual. ¿Cómo se gestó este concepto de cocina mexicana que ha logrado cautivar a la ciudad?
Detrás de Pico hay un equipo de jóvenes con abundante talento y grandes aspiraciones. Gracias a Otto nos conocimos, y cuánto me alegro de que haya sido así, porque juntos pudimos canalizar una idea que tenía desde hace años, incluso antes que Otto.
Pico llega para responder y suplir un vacío muy notorio dentro del mercado. Así nos lo han dejado saber los comensales con sus reacciones: “¡Por fin un lugar así!”.
Sabíamos que el restaurante sería recibido con mucha calidez desde el inicio, por eso nos enfocamos en lanzar una propuesta excelente, capaz de superar la etapa del boom. La marca y la viralidad pueden llevarte miles de clientes; un buen producto es lo que realmente los fideliza.
Ante la creciente oferta de gastronomía mexicana en Santo Domingo, ¿cuál consideras que es el elemento diferenciador —ese valor agregado— que Pico pone sobre la mesa?
Pico es mexican, but different. No aspiramos a ser un restaurante de comida mexicana tradicional; queremos crear un espacio donde el cliente tenga el poder de elegir lo que quiera, incluso rompiendo esquemas de la gastronomía mexicana clásica. En Pico no te juzgaremos si decides ponerle tres tipos de proteínas a una quesadilla; un mexicano tal vez sí.
En 2024 presentaste OTTO, otro de tus proyectos más destacados. ¿Qué oportunidad identificaste en el mercado dominicano con el lanzamiento de esta marca?
Me percaté de que la oferta de pollo frito en República Dominicana era sumamente similar. No identificaba elementos diferenciadores, y eso era justamente lo que quería que fuera OTTO: una marca innovadora, capaz de sentar precedentes. Una propuesta vanguardista y transformadora, que no se conforma con lo convencional.
OTTO busca elevar la experiencia de comer pollo frito en República Dominicana. Si antes lo acompañabas únicamente con kétchup o salsa BBQ, en OTTO puedes atreverte a experimentar con distintas salsas y presentaciones.
Carro Público me brindó ese espacio de libertad y disrupción que necesitaba”

Te refieres con frecuencia a OTTO como “tu bebé”. ¿Qué significado personal tiene este proyecto dentro de tu portafolio?
OTTO fue mi puerta de entrada a un sector fascinante y por el que siento muchísima pasión. No solo es mi bebé, sino que con él fui un papá primerizo. Tal como ocurre con un hijo, OTTO no llegó con un manual de instrucciones. Me ha hecho tropezar incontables veces, me ha dado días de llanto y también días de profunda satisfacción.
Verlo crecer es una fuente de orgullo por la que trabajo cada día. Sé que las decisiones que tome hoy con OTTO definirán lo que será “de adulto”, en una etapa mucho más madura. Todo eso hace que le tenga un sentimiento de amor profundo al negocio… aunque eso sea algo que muchos empresarios no necesariamente recomienden.
Más allá de la rentabilidad, ¿qué es lo que más te apasiona y te genera satisfacción al liderar proyectos gastronómicos?
Gracias a mi mamá y a mis tíos crecí entre cocinas y recetas.
La gastronomía me permite crear. Y que mi invención sea capaz de despertar emociones es uno de los sentimientos más gratificantes para mí.
La comida es un lenguaje: uno que une personas y permite construir momentos alrededor de ella. Mi meta es generar ilusión por un plato y que, al probarlo, eso se traduzca en alegría genuina.
Por lo menos yo, pocas veces soy más feliz que cuando cumplo un antojo.
En el ecosistema emprendedor actual, los retos son constantes. ¿Cuál ha sido el desafío más complejo que has enfrentado y qué aprendizajes te han permitido superarlo?
Emprender en República Dominicana es un proceso complejo y muchas veces obstaculizado. Lo que llegó a tornarse frustrante para mí fue intentar hacerlo bien desde el día uno. Te enfrentas a un mercado que, en gran parte, compite en condiciones distintas a las tuyas, y eres comparado desde el desconocimiento de que esas desigualdades existen y afectan factores como precio, velocidad de crecimiento y exposición, entre otros.
No obstante, la vida me ha enviado señales de que, aunque difícil y lento, hacerlo bien siempre vale la pena.
La estabilidad personal suele ser un pilar del éxito profesional. ¿Qué tan importante ha sido el respaldo y la complicidad de Daniela Yermenos en la construcción de tu camino?
Vital. Daniela no solo es mi futura esposa, también es mi socia, por lo que sus aportes han sido múltiples y desde dos roles fundamentales. La idea y el sueño los tuve yo, pero sin Daniela, OTTO hoy no sería una realidad. Lo digo con absoluta certeza.
Daniela es mi roca, mi soporte y mi cable a tierra; la persona que me inspira a soñar por el futuro de mi familia. Formó un equipo conmigo: éramos ella y yo contra cualquier adversidad.
Eso es lo que más agradezco de Daniela. Me permitió tener a mi lado a una mujer con la que puedo caerme, atravesar desiertos y saber que siempre estará ahí, dándome una mano e impulsándome a continuar. En esta época, eso es oro molido.
Durante el proceso de gestación de OTTO siempre se mantuvo firme y, aun teniendo más miedo que yo —como me confesó después—, se convirtió, y todavía es, mi mayor fuente de paz.
Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer; en mi caso, es absolutamente cierto.
OTTO busca elevar la experiencia de comer pollo frito en República Dominicana”

La Fundación LOVE es una organización sin fines de lucro que nace de tu iniciativa. ¿Qué lugar ocupa el altruismo dentro de tu filosofía de vida y por qué decidiste canalizarlo a través de esta plataforma?
Consideraré que alcancé el éxito cuando mis negocios me permitan ser, a gran escala, un canalizador de bien. Si algo me mantuvo dentro de la carrera de Medicina fue mi pasión por el servicio y por dar una mano amiga. Parto de la convicción de que, con menos de lo que pensamos, podemos darle un giro a una vida. Y para eso siento que venimos al mundo.
Con el impacto que ya ha generado la fundación, ¿cuáles son las próximas acciones o proyectos que tienes previstos para Fundación LOVE?
Quisiera darte una lista de iniciativas en curso, pero la verdad es que los negocios han acaparado gran parte de mi tiempo, y una fundación se asemeja mucho a una estructura empresarial que requiere organización constante.
A largo plazo sí visualizo grandes planes para ella. Con mayor disposición de tiempo y recursos económicos, sé que podrá alcanzar un impacto importante. Sin embargo, no he permitido que la pausa de la fundación se traduzca en una pausa en mis acciones personales. Todos los días intento ser multiplicador de bien.
Consideraré que alcancé el éxito cuando mis negocios me permitan ser un canalizador de bien”

Con un presente tan dinámico, ¿hacia dónde se proyecta el futuro de Víctor Gómez? ¿Qué nuevas metas buscas alcanzar?
Mi foco actual está en expandir y consolidar mis negocios. Estoy trabajando en un modelo de franquicia que se adapte a sus características y sirva como motor para llevar OTTO a otras ciudades y, quién sabe, quizás a otros países.
Pero, como dices, no solo es un presente dinámico; estás frente a una mente sumamente inquieta, bombardeada cada día con miles de ideas distintas. Así que el futuro es un playground al que saldré a jugar con mis pensamientos. Y eso me parece genial.
La gastronomía me permite crear, y que esa creación despierte emociones es profundamente gratificante”

IG: @carropublico otto.chicken @pidepico
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