Esta historia empezó a tomar forma hace un año, aunque la idea venía gestándose mucho antes, desde mediados de 2024. Crystal López estudió diseño de modas en Chavón y se graduó de Parsons School of Design, en Nueva York, en 2020. Al regresar al país, trabajó con distintas marcas, Late Bloomer, Carolina Socías Beachwear, y pasó tres años en Isla & White, convencida de que ese era su camino: tener algún día su propia firma de moda.

Sin embargo, siempre tuvo una conexión más íntima, más emocional, con las piezas del hogar. Sentía que hacía falta una marca que hablara desde el Caribe con elegancia, con calma y con intención. Y Casa Atelier nace precisamente de esa búsqueda.

¿Por qué vajillas? Porque para ella el comedor siempre fue el lugar más importante de su casa. “Ahí celebramos, conversamos, recibimos, nos detenemos. La mesa es donde la vida realmente pasa. Y la vajilla, aun que cotidiana, puede transformar por completo cualquier momento. Me obsesiona la idea de elevar lo diario. De que incluso un desayuno simple se sienta especial”

Para esta primera colección, y para la línea gráfica de la firma, su inspiración parte de ese Caribe romántico y arquitectónico: la arquitectura colonial, nuestra vegetación, la luz cálida que nos envuelve y, por supuesto, los recuerdos familiares. “Me inspiran mucho los espacios vividos, las casas con alma”. Casa Atelier es una interpretación contemporánea de esa herencia.

En cuanto a su participación dentro de la firma, Crystal está involucrada en cada etapa del proceso creativo, desde la idea inicial hasta el último gesto del diseño gráfico. Formas, colores, narrativas, empaque… cada decisión pasa por sus manos. Incluso la de producir esta primera colección en Portugal, a pesar de que su sueño hubiese sido lanzar un producto completamente dominicano: “Quise ir al lugar donde sabía que iba a tener la mejor calidad posible. Necesitaba asegurar un resultado impecable. Al final, es un balance entre visión creativa y excelencia técnica”.

The Art of the Caribbean Grace, su primera serie de piezas, contempla hasta el momento platos
de postre, de pan y llanos, pero irá sumando nuevos objetos a lo largo del año. “Los demás artículos ya están diseñados, ya se hicieron muestras; sencillamente los iré lanzando paulatinamente. El objetivo es que la colección completa cubra todos los objetos que se colocan al armar una mesa. Es decir: manteles, servilletas de tela, tazas de café… absolutamente todo”.

Al final del día, la idea es expandir el universo de la marca, manteniendo siempre la calidad, la cultura y la emoción como eje. “Me encantaría que Casa Atelier se convierta en una referencia de diseño del hogar, inspirada desde el Caribe hacia el mundo. No solo vajilla, sino un lenguaje completo de objetos que hablen de hospitalidad, belleza y, sobre todo, de nuestra cultura”.

El nombre nace de la unión de dos ideas que para ella son inseparables: Casa, como espacio emocional, refugio, memoria, encuentro; y Atelier, como el lugar donde las piezas se piensan y se construyen con intención. “Quería un nombre que expresara que el hogar también es un estudio vivo, un espacio donde se crea vida todos los días”. Casa Atelier es esa intersección entre arte y cotidianidad, entre diseño y emoción. No es solo una casa. No es solo un taller. Es la decisión de habitar el diseño en sí.

IG: @casaatelierofficial

MANTENTE AL TANTO DE TODO LO QUE ESTÁ HAPPENING EN RD EN TU BANDEJA DE CORREO SUSCRIBIÉNDOTE A NUESTRO NEWSLETTER AQUÍ. ¡SOLO BUEN CONTENIDO, CERO SPAM!