Adib Bacha
El coach creador de ¨Conversassion¨, el laboratorio donde el silencio se transforma en decisión
En un mundo que glorifica la optimización constante, Adib Bacha propone un retorno a lo esencial. Como arquitecto de estructuras conversacionales, ha diseñado un espacio donde la productividad no es una meta, sino la consecuencia natural de una ¨base viva¨ bien sostenida.
Conversamos con el creador de Conversession sobre el diseño de espacios con intención, la importancia de la pausa y cómo el cuerpo —a través del descanso, el movimiento y la respiración— se convierte en el verdadero motor de un liderazgo coherente.
Disfruten de esta amena entrevista.

Adib, vienes de un mundo de ¨estrategia¨, ¨alineación¨y ¨aceleración¨. ¿En qué momento te diste cuenta de que a la productividad dominicana le faltaban pausa y presencia?
Creo que el tema no es solo dominicano. Es global. Venimos de una herencia muy marcada desde la Segunda Guerra Mundial, donde el mundo se volcó hacia la optimización, la eficiencia y la productividad como motores principales del desarrollo. Eso tenía sentido en un contexto industrial. Pero aprendí algo muy simple que cambió mi forma de verlo: las máquinas se optimizan. El ser humano no.
El ser humano no es una máquina que pueda comprimirse indefinidamente sin consecuencias. Cuando intentamos optimizar al humano como si fuera un sistema mecánico, terminamos yendo en contra de su biología. Entonces la pregunta cambia.
No es: ¨¿Cómo hago al humano más productivo?¨
Es: ¨¿Cómo uso las herramientas alrededor del humano para que pueda ser más humano… y, desde ahí, sostener productividad real?¨
Ahí nace algo que para mí es central: la base viva. La explico como una zapata con cinco anclajes en un terreno incierto. El terreno es la vida. La zapata es el yo. Y los anclajes son cinco pilares: placer, descanso, respiración, alimentación y movimiento. No es un modelo rígido. No es una disciplina militar.
Es una invitación a observar.
En mi casa tengo ese diagrama dibujado sobre el comedor. Lo veo todos los días. Y, a veces, me hago preguntas muy simples: ¿He respirado conscientemente esta semana? ¿Estoy descansando o solo acumulando carga?
No es estrés. Es conciencia. Porque si sigo acumulando responsabilidades sin revisar la base sobre la que todo se sostiene, eventualmente algo se quiebra. Entonces, más que decir que falta pausa y presencia, diría que falta conciencia estructural sobre lo que sostiene la vida. Y desde ahí, la productividad deja de ser presión… y se convierte en consecuencia.
¿Cómo nace el nombre Conversession? Suena a una mezcla entre conversación y sesión. ¿Cuál es la intención detrás de esa unión?
El nombre nace de forma bastante orgánica. Los primeros encuentros se dieron en un laboratorio de movimiento, un espacio donde normalmente se realizan sesiones de yoga o prácticas como animal flow. Lo que yo proponía no era una sesión de movimiento, pero tampoco era una conversación improvisada. Era una conversación con intención, con estructura viva. Era una ¨conversation¨, pero también se sentía como una ¨session¨. Con el tiempo entendí que lo que estaba ocurriendo tenía una arquitectura clara detrás: diseño conversacional. Y de ahí surge Conversession.
Dices que en Conversession ¨no hay espectadores¨. En un mundo donde todos queremos ser vistos en redes sociales, ¿cómo logras que la gente baje la guardia y se disponga a explorar en lugar de convencer?
Hay un disparador muy importante: aquí no vinimos a convencer a nadie. Cuando eso se establece desde el inicio, las personas pueden soltar la necesidad de demostrar lo que saben. No es un espacio para competir en conocimiento. Es un espacio para explorarlo. La conversación también es un sistema; y cuando el sistema está bien diseñado, la gente no compite: participa. En la mayoría de nuestras interacciones diarias estamos filtrando, anticipando respuestas, preparando argumentos mientras el otro habla. Aquí la invitación es distinta: relájate y observa qué de lo que está pasando te hace sentido.
Desde ahí se construye algo mucho más rico.
Mencionas que el encuentro comienza desde una pausa. ¿Qué sucede en esos primeros minutos de silencio que transforma la energía de un grupo de desconocidos?
Las personas llegan un viernes a las 6 de la tarde, después de una semana de trabajo. Al entrar, se quitan los zapatos. Luego se sientan en el piso, en círculo. Ese gesto sencillo cambia la dinámica. Hay horizontalidad. El cuerpo se relaja. Y lo primero que hacemos es pausar. Usamos la respiración como vehículo para volver al cuerpo, aquietar la mente y disponernos a lo que va a pasar. Al principio puede haber incomodidad. Es normal. Pero cuando un grupo aprende a pausar, aprende también a decidir distinto. Desde ahí, la conversación no arranca en automático. Arranca desde una invitación a explorar.

En la primera etapa de Conversession has integrado perfiles tan diversos. ¿Cuál es el hilo invisible que une la alimentación, el movimiento y el sistema nervioso en una conversación?
Aunque parecen temas distintos, todos están atravesados por lo mismo: la regulación. La forma en que comemos, nos movemos o respiramos no es solo un hábito físico. Es una forma de organizar nuestra energía y nuestra respuesta al entorno. Cuando una persona no descansa bien, respira de forma superficial o vive en tensión constante, eso inevitablemente se refleja en cómo conversa, cómo decide y cómo lidera. Por eso, en Conversession, estos temas no aparecen como contenidos aislados, sino como puertas de entrada para observar cómo estamos habitando la experiencia. La conversación, en ese sentido, se convierte en un espejo. No para analizar la vida en abstracto, sino para reconocer cómo estamos sosteniendo lo que vivimos.
El ciclo de seis encuentros parece haber sido un laboratorio. ¿Qué fue lo que más te sorprendió descubrir sobre la forma en que conversamos hoy?
Me sorprendió que sí hay apertura. Lo que falta, muchas veces, es el diseño del espacio para sostenerla. Las personas quieren hablar, explorar y entenderse, pero no siempre tienen un contexto donde puedan hacerlo sin sentirse evaluadas. Cuando ese espacio aparece, la respuesta es honesta. Y algo muy interesante es que la conversación, en sí misma, genera movimiento. He visto personas tomar decisiones sin siquiera haber hablado mucho.
Simplemente observar cambia cosas. Y eso aplica igual a una persona que a una organización.
Como creador, después de facilitar estos seis encuentros, ¿cuál ha sido la «pregunta distinta» que te has hecho a ti mismo?
Una de las preguntas que más me quedó fue: ¨¿A cuántos espacios de expansión me he frenado por no saber sostener lo que siento cuando algo cambia?¨
Muchas veces no es la decisión lo que nos detiene, sino la sensación que aparece cuando estamos a punto de salir de lo conocido. Miedo, tensión, incertidumbre… señales que interpretamos como advertencias para detenernos. Y algo que me pasó lo ilustra muy bien.
En el último encuentro, la speaker no quería hablar conmigo por llamada, solo por mensajes. En otro momento, probablemente lo hubiese tomado personal o habría decidido no trabajar con ella. Pero esta vez decidí sostener esa tensión inicial y entrar en su forma de comunicarse. Terminó siendo una de las experiencias más ricas del ciclo.
Ahí entendí algo con claridad: No todo lo que se siente incómodo es un límite. A veces es una puerta.
Para mí, Conversession también fue eso: un espacio donde aprendí a no frenarme cuando la experiencia cambia, sino a permanecer un poco más… y observar qué emerge.
Sabemos que Conversession contará con próximas etapas. ¿Qué nos puedes adelantar?
El primer ciclo fue un laboratorio de seis encuentros donde exploramos distintos ángulos de la experiencia humana. Ahora el proyecto se organiza en dos formas:
Por un lado, Conversession Series, ciclos estructurados y temáticos.
Por otro, encuentros puntuales adaptados a distintos contextos.
En paralelo, he empezado a integrar este formato en espacios organizacionales, donde la conversación se convierte en herramienta para alinear equipos, desbloquear tensiones y facilitar decisiones. Conversession dejó de ser solo un formato. Se convirtió en una herramienta de diseño conversacional.
La próxima serie inicia en julio, con un enfoque en el cuerpo como sistema de lenguajes. Pero, más que definirlo todo desde ahora, me interesa que siga evolucionando desde la experiencia.

IG: @adib.bacha
MANTENTE AL TANTO DE TODO LO QUE ESTÁ HAPPENING EN RD EN TU BANDEJA DE CORREO SUSCRIBIÉNDOTE A NUESTRO NEWSLETTER AQUÍ. ¡SOLO BUEN CONTENIDO, CERO SPAM!
.
Más contenido
Los más visto
TE PUEDE INTERESAR
-
por Clara RoblesExposición “Espacio y tiempo. Homenaje a la mae...
Conversamos con algunas de las caras detrás de la valiosa muestra pictórica
-
por Ana Alicia De JesúsElizabeth Acevedo: «el mayor recurso de nuestro p...
La multipremiada escritora comparte en nuestra Edición 100 su opinión sobre lo que hace grande a República Dominicana
-
por SDTArte sobre ruedas
Lexus presentó la instalación realizada por Marjan Van Aubel en Ica Miami

