Hay proyectos que parecen existir fuera del reloj. Lumbre es uno de ellos. Un laboratorio de cerámica y diseño floral nacido de la complicidad entre Yuritza Mota, Virgilio López y Amelia Rami, tres artistas con trayectorias distintas que decidieron poner su talento al servicio de un mismo lenguaje. Su punto de partida es sencillo y, al mismo tiempo, radical: trabajar como lo hace la moda, por temporadas, pero al compás de la naturaleza. Cada estación abre un universo distinto. La floración disponible dicta el gesto, el barro sugiere la forma, los colores del entorno se filtran en las piezas y la memoria hace de hilo conductor. Ese ritmo cíclico les permite reinventarse, detenerse cuando hace falta, abrirse a comunidades y mantener vivo el pulso creativo. O como expresan ellos: “Las flores nos enseñan a estar más presentes, a mirar con atención y a valorar los gestos que solo ocurren una vez”.

Sus piezas son de edición limitada, numeradas, hechas a mano con la paciencia que exige lo realmente valioso. “Creemos en la exclusividad como sinónimo de cuidado, no de inaccesibilidad”, señalan. Cada objeto guarda la historia de un proceso lento y pensado. Y si bien la producción es contenida, el proyecto se expande en otras direcciones: talleres, colaboraciones y experiencias compartidas.

La fuerza de Lumbre está en la tensión entre lo que se extingue y lo que permanece. La flor, frágil y breve, recuerda que lo único seguro es el instante. Mientras que la cerámica es permanencia: fuego y tierra convertidos en eternidad. Esa dualidad los ha llevado a refinar su sensibilidad y a crear escuchando los ritmos naturales.

Su investigación constante hace que se fijen en lo que siempre estuvo cerca. La flora urbana, antes invisible, hoy se ha vuelto materia de estudio: nombrarla, descubrir sus ciclos, entender su resistencia. También han experimentado con minerales locales que transforman el barro en texturas y colores inesperados. Nada se da por sentado, todo se observa con nuevos ojos.

Cada pieza de cerámica se diseña como casa: un espacio para que lo floral respire, se exprese y dialogue con la forma. Dejar partes del barro sin esmalte es un gesto deliberado para mantener visible el vínculo con el origen, que siempre es la tierra.

What´s Next para Lumbre?

El futuro se dibuja con claridad. Seguirán trabajando por temporadas, ampliando los Laboratorios Florales y sumando colaboraciones que conecten lo local con lo universal. Su reto es consolidar una estructura que les permita crecer sin perder la libertad creativa ni el placer del hacer. En paralelo, cada uno seguirá alimentando su práctica personal con coherencia y atención. Y en el horizonte late su casa patrimonial en Santa Bárbara, casi centenaria, que sueñan convertir en refugio: un espacio de retiro donde la tierra y el fuego nutran tanto a las plantas como a las personas, y donde los artesanos y la cultura encuentren
resguardo y celebración.

IG: @lumbre.rd

MANTENTE AL TANTO DE TODO LO QUE ESTÁ HAPPENING EN RD EN TU BANDEJA DE CORREO SUSCRIBIÉNDOTE A NUESTRO NEWSLETTER AQUÍ. ¡SOLO BUEN CONTENIDO, CERO SPAM!