Fotos: Karina Rosendo

Ella ha construido una plataforma que celebra la identidad, el oficio y la autenticidad de la moda latinoamericana con una visión que trasciende pasarelas. Comunicadora nata y productora de formación, supo convertir su pasión por la estética en un puente entre el diseño emergente y los grandes escenarios.

Desde Miami, Stitch Lab se ha convertido en una vitrina de prestigio para cientos de marcas que hoy brillan en el mundo. Y ahora, esa historia de impacto y propósito llega por primera vez a República Dominicana, como parte de la experiencia Days to Shine.

Conversamos con ella durante su reciente visita al país, donde nos compartió su visión del futuro, su pasión por conectar culturas a través del diseño, el entusiasmo que la acompaña en cada nuevo reto y todo lo que puede adelantarnos de este imperdible encuentro para todo buen conocedor de la moda en el país a inicios de septiembre.

¿Qué significó para una visionaria como tú reinventarse y por qué el mundo de la moda?

Yo creo que siempre he sido como una enamorada de la belleza. A mí me encantan las cosas lindas, me encanta todo el tema de decoración, siempre me ha gustado muchísimo todo el tema de arquitectura, y también siempre me ha gustado muchísimo el tema de la moda. Entonces, para mí, como productora, era una evolución simple pasar de la vida y del mundo de la televisión y de la producción al mundo de la moda.

Si hablamos de retos, ¿Cuál dirías que fue el principal cuando decidiste emprender en esta industria?

Lo más retador fue entrar en un mundo al que yo no pertenecía y del que conocía poco; solo lo conocía desde afuera. Fue eso, ¿no?, ese síndrome del impostor que te dice: «You sure know what you’re talking about?» O sea, tú no sabes nada de esto, ¿cómo te puede salir bien? Sin embargo, alguna vez en alguna parte leí que, cuando uno hace las cosas sin saber cómo funciona una industria en particular, es cuando realmente traes una perspectiva fresca y nueva a la mesa, porque te atreves. Como no sabes cómo van los cánones o no entiendes realmente cómo son las estructuras, no tienes a qué apegarte, no tienes paredes, no estás encajonada. Entonces, yo creo que ese fue uno de los retos más grandes, y al mismo tiempo fue algo que me ayudó muchísimo: soñar sin límites, porque realmente no me sentía restringida por nada, porque no conocía la industria.

¿Cuándo y cómo llega la idea de Stitch Lab?

Stitch Lab llega a mi vida en un momento de transición. Yo estaba cambiando de trabajo, trabajaba en un show matutino muy importante en Estados Unidos que se llama Despierta América, llevaba muchos años trabajando allí con Univisión y acababa de ser mamá. Estaba regresando de mi maternity leave, y entre el horario, las complicaciones, los viajes, lo demandante que era el trabajo, decidí tomar un respiro y buscar un trabajo donde tuviese más tiempo con mi bebé. Ese trabajo en ese momento seguía siendo producción de televisión, pero al tener más tiempo en mis manos, pude comenzar a crear y desarrollar esta idea tan bonita, que era realmente ayudar e impulsar el diseño latinoamericano a través de una plataforma con gran alcance en Estados Unidos. Así, poquito a poco, fuimos desarrollando esa primera idea y lo que fue ese primer pop-up.

Pude comenzar a crear y desarrollar esta idea tan bonita, que era realmente ayudar e impulsar el diseño latinoamericano a través de una plataforma con gran alcance en Estados Unidos».

¿Cómo rompe este proyecto con el molde tradicional de lo que lideraba la industria de la moda hasta el momento?

Hasta ese momento, sobre todo en Miami, existía Miami Fashion Week, Swim Week… Obviamente siempre han existido los trade shows, que es donde los diseñadores iban a encontrarse con compradores wholesale, pero no había ninguna plataforma que realmente acercara al diseñador a un cliente diverso, es decir, a un cliente retail, de compras al detalle, y que también los acercara a un cliente al por mayor —tiendas de Miami, del Caribe o de Latinoamérica que venían buscando diseñadores nuevos.

Entonces, realmente era como una mezcla de todas estas plataformas que ya existían y que hacían su labor muy bien, pero fue como encapsular este universo de la moda latinoamericana de mujeres que crean moda hermosa, hecha a mano, completamente única y original, con propósito, reunirlas dentro de una misma plataforma y presentarlas a un mercado tan amplio como el que existe en la ciudad de Miami, que es la puerta de entrada a Estados Unidos.

¿Qué tiene que tener una marca o un diseñador para estar en el radar de Karina?

Volvemos al tema de la estética. Lo primero en la moda que te llama la atención es cómo luce la prenda, ¿no? Entonces, nos gusta tener prendas lindas, frescas, femeninas, que sean una propuesta original. La originalidad es importantísima en Stitch Lab. El fit, la manufactura, que sean piezas que queden bien, que sean reales a su talla, que si te dicen que es medium o small, realmente se adhieran a ese cuerpo y a esas dimensiones.

Moda que sea también práctica. La mujer en Estados Unidos, que es a quien nosotros le vendemos en este momento, es una mujer versátil, que está on the go, que de repente no tiene mucho tiempo para cuidar una prenda. Entonces nos gusta que sean prendas versátiles, fáciles de llevar, fáciles de combinar, que se puedan doblar y cuando llegues a tu destino no estén todas desbaratadas y necesiten dos horas de plancha. Son muchas cosas realmente, pero dentro de todo, lo más importante para mí y para los que trabajamos en Stitch Lab es que esas piezas tengan historia y que no solo la tengan, sino que también la transmitan.

Por eso es tan importante para nosotros invitar a los diseñadores a ser parte de Stitch Lab, que vengan a la feria, a la exhibición, para que sean ellos quienes cuenten su historia, y puedan conectar directamente con ese cliente potencial, con ese consumidor que se va a casar con ellos para el resto de la vida.

Si nos trasladamos a la primera edición y la colocamos al lado de la más reciente, ¿cuál dirías que ha sido la evolución más marcada del evento?

Cada evento es tan distinto, que cuando pensamos en evolución, pensamos en que cada vez viene más gente a visitarnos, y para nosotros eso es un gran orgullo. Cada vez crece el número de marcas que aplica a Stitch Lab, cada vez crece el número de marcas que se presentan. Nuestra narrativa en redes sociales también ha evolucionado mucho, se ha vuelto un poquito más universal.

Pero cada edición es distinta y se supera de una manera diferente, ya sea por la curaduría o por el espacio que estamos ocupando. Con nuestro partnership con The Miami Design District, con quienes llevamos ya seis años, nos han dado múltiples venues para que los ocupemos, y hemos transformado esos espacios de cuatro paredes sin alma en estos universos de Stitch Lab, Tropicana. A todos les ponemos un nombre, una temática. Entonces, cada uno, dentro de su tema y su espacio, se supera con el próximo.

Yo creo que siempre he sido como una enamorada de la belleza».

¿Cuál ha sido la historia más interesante que ha surgido en la vida de algún participante de Stitch Lab a partir del evento?

Es una pregunta linda, pero yo prefiero que sean los diseñadores que han triunfado quienes cuenten esa historia y den testimonio de que su primera o segunda participación en Stitch Lab fue realmente lo que les cambió la vida.

Nosotros sabemos que somos una ventana gigantesca, no solo en el extranjero, sino también ante los ojos de una audiencia espectacular: compradores de tiendas grandes, estilistas o celebridades que decidieron trabajar con una marca porque la conocieron a través de Stitch Lab. Sin duda, en estos ocho años hemos trabajado con más de trescientos —casi cuatrocientos— diseñadores y ha habido muchísimas historias de éxito maravillosas.

Muchos de los diseñadores que estuvieron en la primera edición hoy están vendiendo en Saks, en Neiman Marcus, en Moda Operandi… Y no todo es labor de Stitch Lab. Obviamente, estos son diseñadores cuya historia incluye disciplina, tenacidad y trabajo sin descanso. Esto no lo logra solo una plataforma. Lo logra un diseñador con toda su comunidad: desde los que cosen hasta los que cuidan las finanzas y los que ayudan con el mercadeo.

Es un gran ecosistema el que se necesita para que una marca surja, sobre todo en un mercado como Estados Unidos. Pero hemos sido muy bendecidos de contar con marcas espectaculares que han sido parte de Stitch Lab y que hoy las vemos crecer en el mundo de la moda. Es un espectáculo: una Jenny Bastida, una Maygel Coronel, una Mónica Varela, una Carolina Socias, una Adriana Fernández… Hemos trabajado con tantas marcas a las que hoy les va muy bien: Flabelus (la marca de zapatos española), Jackie Moncayo, ALTA Shoes… Han sido tantas, realmente, y cada quien está triunfando y brillando dentro de su esencia y en mercados distintos.

La originalidad es importantísima en Stitch Lab».

¿Cuál fue la sorpresa más grata para ti de la primera entrega de Stitch Lab en Days to Shine Miami?

La acogida tan maravillosa que tuvo Days to Shine en una ciudad tan grande y tan variada como Miami. Yo había tenido la dicha de venir y visitar Days to Shine el mes anterior aquí, en Santo Domingo, y lo que viví fue espectacular. Nunca había visto tantas mujeres lindas reunidas bajo un mismo propósito. Quizá llegué a pensar que eso era difícil de replicar en una ciudad como Miami, pero lo que lograron fue espectacular.

Al público le encantó el producto, el evento, las charlas… dio mucho de qué hablar. El fashion corner de Stitch Lab con Days to Shine fue un éxito absoluto. Las marcas se fueron felices, vendieron muchísimo. Se sabía el potencial del evento y de sus creadores. Evelyn, Lalo, Vicky, todo el equipo que trabaja detrás, son maravillosos. Fue una grata sorpresa saber que el público de Miami quería que Days to Shine estuviera ahí… y que se quede.

¿Qué puedes adelantarnos de esta primera vez de Stitch Lab en RD?

Es nuestra primera vez en Santo Domingo. Vamos a hacer un fashion corner de Days to Shine curado exclusivamente por Stitch Lab. Vamos a traer 20 marcas latinoamericanas, algunas nuevas, pero la gran mayoría de nuestras marcas fuertes, que ya han brillado con nosotros en Miami y otras ciudades de Estados Unidos.

Lo que pueden esperar es eso: mucha variedad, moda original, con propósito, piezas únicas que se van a quedar en tu clóset por muchísimo tiempo. Conversation pieces, esas prendas que cuando te las pones no solo te hacen sentir divina y lindísima, sino que la gente te pregunta: “¿Dónde compraste eso?”. Va a ser una experiencia espectacular.

Además, este año la temática tiene que ver con la felicidad y con buscar la felicidad. Y todas las mujeres sabemos que hay pocas cosas que dan más felicidad que ir de compras. Así que: vengan a comprar, vengan a ser felices. Queremos ser parte de ese granito de felicidad en sus corazones. Vengan a conocer a estas diseñadoras que son todas mujeres, emprendedoras, duras… y se mueren por conocer al público de República Dominicana, que es tan cálido.

Cada evento es tan distinto, que cuando pensamos en evolución, pensamos en que cada vez viene más gente a visitarnos, y para nosotros eso es un gran orgullo».

¿Cómo sueñas que sea la experiencia y el diseño de esta primera vez aquí?

Dentro de la experiencia de compra vamos a crear otras experiencias muy lindas, donde la gente pueda convivir con los diseñadores más allá de las prendas. Estamos preparando algo con una diseñadora que quiero mucho y que me fascina: una venezolana radicada en Miami que se llama Sigal. Ella vendrá a hacer una exposición interesante aquí en Santo Domingo.

Vamos a tener varias cosas experienciales que tocan también ese tema de joy in the new y de lo que nos da felicidad. Será una edición súper colorida, súper divertida. Son dos días de compras y de todo tipo de actividades: aprendizaje, charlas, música, cócteles… y ahora, moda.

¿What’s Next para Karina Rosendo y para Stitch Lab?

Por ahora, venir a Santo Domingo. Pero dentro de Stitch estamos cocinando nuevos proyectos, nuevas formas de hacer crecer la plataforma y seguir apoyando la moda latinoamericana. Por primera vez, este verano lanzamos nuestro primer showroom hotel para acercar a los diseñadores a compradores al por mayor, de tiendas de todo Estados Unidos. Fue un éxito absoluto, y quisiéramos repetir esa edición del showroom dos veces al año.

Entonces, vienen varias sorpresas. Pero por ahora estamos enfocados en venir a Santo Domingo, pasarla genial, estar un ratito con ustedes y mostrarles lo que es la moda latinoamericana y lo que somos nosotros.

Hemos sido muy bendecidos de contar con marcas espectaculares que han sido parte de Stitch Lab y que hoy las vemos crecer en el mundo de la moda».

IG: @rosendok @stichlabmia

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