Nirka Reyes Estrella es presidenta de De Los Reyes Cigars, emprendedora gastronómica, representante del liderazgo femenino y una delicia como entrevistada. Aquí lo que nos contó de sus distintos roles.

 

Esta mujer de múltiples pasiones nos revela las claves para mantener el balance y no dejar caer ni uno de sus sombreros.

 

Who’s that girl?

Soy una persona de fe, tabaquera de sexta generación, hija de padres maravillosos, hermana de un equipo de básquetbol con reemplazo (risas), esposa de un hombre y chef increíble, tía de cinco (¡acaba de nacer un nuevo sobrino!). Además, me considero una abanderada y defensora de la equidad en todos los sentidos y luchadora del empoderamiento femenino. Una persona que constantemente busca la salud y ve la alimentación como su medicina. Ávida lectora.

Nirka Reyes

El orgullo de ser una Reyes Estrella

Nunca se me ocurrió cambiarme mis apellidos al casarme porque creo que la combinación de mis apellidos es mágica. Por mi fe yo pienso en los Reyes Magos siguiendo la estrella para encontrar al niño Jesús. Mis apellidos son el símbolo que define mi historia. Es lo que simboliza quién soy y dónde se formaron los pilares de mi personalidad. De hecho, yo firmo sin mi nombre, firmo sencillamente Reyes Estrella.

Tabaquera de corazón

Ser parte del mundo del tabaco es un privilegio para mí, me conecta con las raíces de mi familia. El tabaco corre por mis venas, no solo por las seis generaciones de mi familia, sino porque soy dominicana. Es apasionante, me llena de orgullo.

Nirka Reyes

#Girlboss

A los 18 años, cuando regresé al país luego de hacer un año de intercambio en Suiza, mi padre quería que yo me dedicara a mis estudios, pero yo soy un poco testaruda y tenía muchas ganas de trabajar, así que llené mi aplicación de trabajo en lo que anteriormente se llamaba Corporación Cigar Export, que es De Los Reyes Cigars, y me contrataron. Trabajé en todas las áreas de la empresa hasta que tenía casi 20 y me fui por razones de salud. Cuando tenía 22, mi papá me pidió retornar porque tenía muchos proyectos y necesitaba a alguien clave que lo ayudara a dirigir la empresa. Seis meses después de haber vuelto, con 23 años de edad, me dejó a cargo de la empresa. De eso hace ya 10 años.

Los inicios

Al principio fue muy abrumador. Mucha gente piensa que lo más difícil era ser mujer, pero no, para mí el tema era que yo era una bebé parándome delante de los grandes de la industria del cigarro dominicano y que, obviamente, tenía muchísimo que aprender. Fue una lección de humildad. Me convertí en una esponja, parecía que estaba en el colegio otra vez, andaba con un cuadernito anotando todo.

En ese momento traté de encajar en el molde de lo que se considera ser tabaquero. Siempre andaba en chacabana, muy seria, me maquillaba para aparentar mayor, emitía comunicados de la forma más seria. No bebía en ningún evento, lo mío era todo trabajo. Obviamente, ya no soy nada así (risas).

Una de los chicos

Pronto me di cuenta que tenía que ganarme, poco a poco, el respeto tanto de mis compañeros como de nuestros colaboradores. El cambio, de mi papá a esta niña, fue grande y mi estilo de liderazgo es un poco distinto también. Mi papá, al tener tantos años de experiencia, quizás no tenía que visualizar una estrategia. Él hablaba y ya, era natural. Yo tuve que buscar una manera de llegarles y esa forma fue estar ahí con ellos. Si había un retraso en empaque y había que madrugar, pues yo madrugaba con ellos; si había que lijar cajas porque tenían desperfectos, pues yo lijaba cajas. Siempre estuve ahí. Esos primeros tres años fueron de mucho trabajo hasta que empezaron a decir: “Mira, ella tiene buen paladar, sabe fumar”. O mis compañeros de Procigar en una reunión me preguntaban: “¿qué opinas sobre esto?”. Fue un proceso lento, pero debió ser así, porque no me dieron el respeto, me lo gané, y eso era lo que yo quería. Para mí, esa fue la mejor época porque aprendí muchísimo y me enamoré todavía más de la industria.

Un nuevo reto: vicepresidenta de Responsabilidad Social de ARV Group

Estoy sumamente emocionada. Mi papá siempre nos ha dicho a mis hermanos y a mí que nosotros debemos estar agradecidos por tener el privilegio de poder ayudar y yo siempre he sentido esa vocación, desde niña. Me siento mucho mejor cuando estoy ayudando, así que tener la oportunidad de ayudar a todos los colaboradores de nuestra empresa, ayudar al medio ambiente y ayudar a generar cambios en la sociedad a través de los recursos que nuestras empresas me permitan, es un sueño hecho realidad.

Fuera de la industria del tabaco, es mi trabajo soñado, algo que me llena de ilusión y de mucho agradecimiento con mi familia que, independientemente de las necesidades de las empresas, vieron que eso era lo que más feliz me hacía de mi trabajo y me hicieron la oferta.

Nirka Reyes

Una bandera: la equidad de género

Se necesitan muchas cosas para lograr que haya más mujeres en posiciones de liderazgo. Muchas de las empresas grandes del país son familiares, y entiendo que todas deberían pasar por un proceso de organización orientado a cómo es manejar una empresa familiar. Que las posiciones sean otorgadas en base a talento y capacidad y no en base a jerarquías de nacimiento ni nada similar. Entiendo que no podemos tener un empoderamiento femenino si no fomentamos una masculinidad positiva. Por ejemplo, se está viendo cada vez más la necesidad de aumentar el tiempo de la licencia de paternidad. Esa diferencia que hay actualmente es algo que muchas veces troncha las oportunidades de las mujeres en posiciones de liderazgo. También se necesitan más facilidades de cuidos y lactarios dentro de las empresas, adoptar un lenguaje inclusivo, que todos los procesos de Gestión Humana sean inclusivos… Yo creo mucho en capacitar y educar a las personas en materia de género y visibilizar las inequidades.

Nirka Reyes

 

Entiendo que no podemos tener un empoderamiento femenino si no fomentamos una masculinidad positiva”.

 

 

No sé si es porque me formaron para ser diplomática, pero prefiero hablar de equidad de género. Aunque sea lo mismo, a veces siento que la palabra feminismo no llega. Si veo que en una conversación puedo hacer que se entienda el mensaje al explicarlo de una forma distinta a lo que habían escuchado, he ganado una batalla al contribuir a que se vaya transformando la mentalidad de la gente. Al final del día, eso es lo que necesitamos.

De “antojada” a emprendedora gastro

Mi esposo, que es chef, y yo, empezamos Ñangá durante las primeras semanas de la pandemia buscando qué hacer y usando el horno de casa de mi mamá. De hacer 100 galletas para nuestros amigos y familiares, a las dos semanas tuvimos que comprar un horno industrial. ¡Una locura! Hoy es un negocio bastante grande y organizado (risas).

Me convertí en vegana buscando una alimentación que me ayudara con mis condiciones de salud y por la parte medioambiental. Luego de un proceso de mucha lectura, investigación y pruebas, empecé a cocinar. Me puse a probar condimentos de distintos países, a buscar recetas de la India, de Tailandia, a combinar sabores exóticos y a invitar a comer a mi familia. ¡No podían creer que era comida vegana de lo rica que estaba! Mi esposo le buscó el nombre al proyecto, lo registró, me dijo que yo estandarizara las recetas y que él se iba a encargar de agregar esa línea de productos a lo que ya estaba haciendo. Hoy estamos en el proceso de diseño de los productos, esperando, si Dios quiere, lanzar en marzo los primeros en Santiago. La idea es ofrecer platos veganos listos… esas opciones saludables, versátiles y con muchos vegetales que nosotros disfrutamos.

Nirka Reyes

 

EL BRILLANTE PRESENTE DE NIRKA REYES ESTRELLA

 

Sobre el balance y darle calor a todas sus pasiones e intereses

El año pasado, pasé por un momento de cambio y descubrimiento y me prometí aprender a decir más que sí a todo aquello que Dios y la vida me ofrecieran como oportunidad. Si él me pone estos sueños y me da la oportunidad para realizarlos, por qué no. Gracias a Dios, cuento con un gran equipo en todos lados. Tengo el apoyo de mi esposo, de nuestra familia, nuestros colaboradores, nuestros amigos… es increíble cómo nos apoyan. Yo creo que eso es lo que me permite decir sí sin miedo. Sé que en el momento en que me lance, si me siento atrapada o algo, alguien me va a ayudar.

Para desconectar

Disfruto muchísimo estar en mi casa: una buena cena hecha por nosotros y ver una película con mi esposo, mientras el perro suena todos los juguetes que tiene porque no le estamos haciendo caso (risas), es sinónimo de una noche perfecta. Me da risa, porque eso es casi todas las noches, pero lo amo, ¡me hace tan feliz! También, juntarme con mi mamá, ella me transmite una paz increíble, es la que me regresa a la tierra.

 

Fotografías: José Rozón y Cortesía Nirka Reyes

 

 

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