Un experto en cervezas sabe que detrás de esta bebida hay todo un arte gastronómico y una industria. Sólo hace falta echar un vistazo al anaquel del supermercado. Asimismo, la oferta de variedades de las grandes cerveceras industriales para darse cuenta de que algo ha cambiado en este sector los últimos años.

La cerveza artesanal sigue siendo minoritaria y para muchos esta bebida es poco más que un refresco con el que quitar la sed, cierto. Pero ideas hasta ahora reservadas al vino son ya habituales al pedir una cerveza. Así que, en el marco del Día Mundial de la Cerveza, ha llegado el momento de que manejes algunos términos para que al menos parezca que sabes lo que estás pidiendo y bebiendo.

No pretende esto ser un diccionario profesional. Ni siquiera un diccionario cervecero, sólo una sencillísima guía con algunas pistas para que pases por un experto en cervezas este día y cada vez que te reúnas a disfrutar de la popular bebida.

Todo experto en cervezas (que se precie de serlo) debe conocer estos términos

Artesanal e industrial

Aunque parezca sencillo, la idea de cerveza artesana e industrial daría para unas cuantos debates y peleas entre los entendidos. ¿Qué es una cerveza artesanal? La elaborada con métodos artesanales, claro. ¿Pero si una compañía que empezó con artesanal ha crecido hasta producir grandes cantidades y hacerlo con procesos industriales, sigue siendo artesanal? ¿Y una industrial puede tener una línea de artesanal? Nuestro particular y totalmente subjetivo sistema para catalogar o no una cerveza como artesanal es el precio. Si es cara, es artesanal. Cero científico, pero muy eficaz.

Cerveza fresca

No, una cerveza bien fría o servida en jarras congeladas no es una cerveza fresca. O sí, pero no hablamos de eso sino de la cerveza fresca frente a la pasteurizada. Otro gran tema de debate en el mundo de la cerveza artesanal, dividido entre los que aseguran que este sistema de conservación -que se lleva por delante parte de sus propiedades- es incompatible con la artesanía y quienes asumen que es necesario para grandes producciones en las que el consumo próximo y a corto plazo ya no es suficiente.

​Por cierto, el PH y el alcohol propio de la cerveza permiten que, siempre que no haya contaminación durante la elaboración, la pasteurización no sea necesaria y se puedan mantener sin frío. Pese a ello, los expertos suelen apostar por la conservación en neveras para mantenerlas en perfecto estado.

Lager y Ale

Cervezas

Intentar explicar en cuatro líneas la clasificación de las cervezas sería muy osado. Pero como de lo que se trata es de quedar bien en la barra del bar, vamos con una gran división: cerveza lager y ale. Principalmente -y resumiendo mucho la teoría sobre los tipos de fermentación- digamos que si tienes sed pide una Lager y si prefieres sabores más potentes, cervezas más amargas y con más alcohol lo tuyo son las Ale.

​Por supuesto, dentro de cada una hay decenas de variedades. La pilsner, por ejemplo, es la lager más extendida y la cerveza que más se consume en el mundo. Esa de botella o de barril del bar de la esquina es, con un 99% de probabilidad, una pilsner. Dentro de las Ale está la IPA, pero como se habla tanto de ella le hemos dedicado un punto propio.

Cervezas salvajes

También llamadas de fermentación espontánea, la verdad es que lo de wild beer suena más exótico. Serían una tercera categoría en esa gran división entre Lagers y Ales. Aquí no hay levaduras añadidas, sino que las que están en el ambiente hacen su magia. Las cervezas Lámbicas son una de las variedades más conocidas de este tipo de cervezas, pero sólo incluyen una zona belga donde se elaboran bajo el sello de esta denominación de origen.

​Son cervezas que requieren entre1 y 3 años de fermentación y que suelen pasar al menos un año más en botella, lo que explica sus precios normalmente altos. Una forma muy fácil de reconocerlas -además del citado ticket elevado- es una marcada acidez del sabor. Vaya, que si pruebas una de estas cervezas salvajes, descuida que lo notarás.

Cervezas IPA

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Hace apenas 5 años tratar de encontrar una cerveza IPA (Indian Pale Ale) en el supermercado era una misión condenada al fracaso. Ahora no es raro toparse con media docenas de IPA elaboradas por algunas de las grandes cerveceras del país. Y es que esta variedad se ha convertido en algo así como la bandera de las cervezas artesanas y el nicho al que han apuntado muchas grandes marcas para demostrar que ellos también pueden apuntarse a la moda.

​La historia se remonta al siglo XVII cuando los largos viajes en barco con especies de la India motivaron a los maestros cerveceros a conseguir una variedad que aguantase el trayecto. Fue así cómo nacieron estas IPA, con una mayor graduación de alcohol y más cantidad de lúpulo, que ejercía de conservante y antiséptico. Dos características -la graduación y la complejidad y cierto amargor del lúpulo- que a día de hoy y recurriendo un poco a la brocha gorda, siguen caracterizándolas.

IBU y EBU

Aprovechando que hablamos de amargor y aunque a priori pueda parecer algo muy subjetivo, las cervezas tienen su propia unidad de medida del amargor: los IBU (International Bitterness Unit, el sistema internacional y el más popular) y los EBU, su versión europea. Cada vez más referencias, sobre todo artesanal, lo incorporan en su etiqueta, así que ya tienes la excusa perfecta para hacerte el listo. «Qué interesante, tiene no sé cuántos IBU». Lo dejas caer y, con suerte, parecerá que sabes algo del tema.

​Pese a que los expertos insisten en que se trata de una mera referencia y que el amargor depende de demasiadas cosas como para plasmarlo en una fórmula matemática, este sistema puntúa de 0 a 100. Las cervezas menos amargas están por debajo de los 10 IBU (una Lámbica o la clásica de trigo, por ejemplo) mientras que una Imperial IPA (con mucho lúpulo, mucho aroma y mucho amargor) puede superar los 90.

Su día internacional y el consumo en nuestro país

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Todo experto en cervezas sabe que el primer viernes de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza. Esta fiesta, que comenzó en un pequeño pub de Santa Cruz (California) en 2007, ha logrado extenderse en todo el mundo. El objetivo es honrar a los profesionales que preparan esta bebida fermentada y disfrutarla en buena compañía. En nuestro país, según datos de la Cervecería Nacional Dominicana (CND), se consume en promedio 320,000 litros de cerveza cada mes. Precisó que con los nuevos formatos en lata buscan dar respuesta a las nuevas necesidades de consumo desde casa.