Un viaje memorable a Costa Rica, contado por sus protagonistas: Johnny Martínez y Adib Bacha.

Lo que decidimos que sería el viaje de fin de año 2020 – 12 días en Costa Rica- superó nuestras expectativas. Al llegar, en el aeropuerto, fueron implementadas las medidas internacionales recomendadas para el control de acceso, medición de temperatura y el llenado del formulario de declaración de síntomas. En general, el proceso estuvo muy bien organizado, en ningún momento nos sentimos inseguros. Las personas de nacionalidad dominicana deben solicitar visa para acceder al país, a menos que tengan la americana. Además, se debe adquirir un seguro de salud que cubra el Covid-19 de mínimo 50,000 dólares.

Podríamos decir que nuestro viaje empezó al llegar a San José, donde de inmediato sabíamos que debíamos tener herramientas para hacer buenas fotos. Asimismo, buscar opciones que fueran adherentes a nuestros estilos de alimentación (Nono: vegano y Adib: low carb / gluten and sugar free). Así, que como habíamos leído antes, decidimos hacer nuestra primera parada para abastecernos. Llegamos a City Mall, salimos con trípode en mano y unos cuantos healthy snacks y empezamos la aventura hacia nuestra primera parada oficial en Costa Rica.

Primera parada: La Fortuna

Conocido por sus volcanes y aguas termales, La Fortuna está situado en el noroeste de San José. Como llovía, decidimos no subir a el emblemático Volcán Arenal. Sin embargo, remar en el lago desde el cual se consigue vislumbrar el volcán es una de las cosas que más disfrutamos; allí empezamos a notar la riqueza en su biodiversidad. Nuestros celulares estuvieron todo el tiempo capturando momentos que no sabíamos si volveríamos a encontrar en el trayecto. Definitivamente, la palabra memorable y las aguas termales del Tabacón deben escribirse en una misma línea; nos faltaron horas para seguir explorando los “hotsprings”. Probamos dos maneras de vivir la experiencia: accedimos, la primera vez, por una de las entradas públicas, para luego probar el Tabacon Thermal Resort & Spa, en donde brindan un servicio mucho más especializado. Por poco, no conseguíamos concertar la reserva, así que recomendamos hacer su cita con tiempo.

Tabacón Costa Rica
Aguas termales de Tabacón, Costa Rica

Segunda parada: Playa Guiones

Decidimos continuar nuestras prácticas de surfing en Costa Rica, y conseguimos un hotel bellísimo en donde esperamos la llegada del nuevo año, en calipsos: Harmony. El hotel parece sacado de una película de Wes Anderson, con habitaciones y bungalós con duchas exteriores en el medio de una jungla. Nos encantó la oferta del juice bar y los restaurantes, y la sorpresa: una librería dentro del hotel.

La zona de Guiones es mayormente frecuentada por jóvenes. Afortunadamente, allí las múltiples opciones de comida vegana y saludable en general no faltan y estar descalzo o con zapatos no hace ninguna diferencia. Respiramos aire fresco. Sus olas hacen de este un destino ideal para los surfistas. La entrada al mar fue una experiencia diferente para ambos, pues nos llamó la atención que los hoteles de esta zona no colindan con la playa. Entonces, para llegar al mar hay que atravesar primero un trecho con mucha vegetación para después encontrar la gran explanada de arena húmeda y marrón que sirve de antesala a las olas.

Tercera Parada: Tamarindo

Definitivamente, de las playas para surfistas principiantes que visitamos en Costa Rica, Tamarindo fue la mejor. Por pura observación, entendemos que en algún momento estuvo en boga, pero que se quedó varada en un espacio del tiempo que contrasta con Playa Guiones y Santa Teresa. Ir a Tamarindo es como un viaje a los 90, a pesar de tener algunos alojamientos interesantes.

Adib en Costa Rica

Cuarta Parada: Montezuma

Montezuma también parece haberse quedado estancado en los 80 / 90. Sin embargo, desde allí hicimos el tour hacia la isla Tortuga, donde tuvimos la oportunidad de atravesar el Océano Pacífico disfrutando de la compañía de delfines y ballenas que, durante el trayecto, se asomaron a saludar. En la Isla Tortuga hicimos snorkeling, contemplando en la profundidad una riqueza de especies marinas, incluyendo peces y mantas. A pesar de saber que había Tiburones, no pudimos encontrarnos con ninguno (¡gracias a Dios!), pues previo a nuestra visita había llovido, limitando la visibilidad.

No podemos dejar de mencionar las Cataratas de Montezuma, en donde, sin darnos cuenta, escalamos en una zona de alto riesgo. La anécdota más graciosa es que cuando nos tocó devolvernos, y logramos identificar la ruta por la cual habíamos descendido, alcanzamos a ver el letrero que decía: “Peligro, zona de alto riesgo”. Así fue como nos dimos cuenta de que podíamos arrodillarnos y dar gracias a Dios nuevamente por mantenernos aquí (jajaja).

Estar varados en los 80/ 90 nos hizo abrir Google Maps y, de esta manera, descubrimos el último lugar que visitamos, la sorpresa que justo necesitábamos para ponerle la cherry al pastel: Santa Teresa. Aquí, además de encontrar un espacio para surfear, había un sinnúmero de opciones gastronómicas, orgánicas, gluten free, saludables y veganas. Parecía que este pueblito estuvo realmente pensado desde una perspectiva de diseño; sus restaurantes y hoteles verdaderamente acogedores. Pranamar, un resort frente al mar para los amantes del surf y el yoga, nos enamoró.

comida saludable
En nuestra estadía en Costa Rica encontramos numerosas opciones de comida Saludable

Costa Rica

Costa Rica, un lugar para volver

Tanto para los más aventureros, como para los no tan arriesgados, Costa Rica, es sin duda, una opción para ir y repetir. En cualquier lugar consigues servicios especializados de masajes (nosotros probamos de todo), las personas son afable, el servicio es muy bueno, y en ningún momento nos sentimos inseguros.

Si algo nos sorprendió es la forma en que se transforman los alimentos en la cocina tica. Sus procesos son muy «limpios», facilitando para nosotros, quienes seguimos dietas especializadas, disponer de opciones que fueran adherentes a nuestros estilos de alimentación. En este sentido, de todos los sitios que visitamos, amamos @organicofortuna, no sólo por la oferta disponible en el menú, que superó nuestras expectativas. Además, allí logramos conseguir los mejores chocolates negros que tuvimos la oportunidad de probar a lo largo de esos 12 días. Orgánico Fortuna nos brindó un seguimiento excepcional durante todo el viaje, facilitando que encontráramos lugares memorables, como Pranamar, y todas las sorpresas que vimos en Santa Teresa.

Algo que no sabíamos y que descubrimos en una lucha contra el reloj, justo el día en que nos tocaba partir, es que para devolvernos de Montezuma a San José debíamos subirnos con todo y vehículo en un barco que demoraría una hora en atravesar la bahía de Nicoya. Llegamos rayando en las manecillas que marcaban nuestra salida.

Un punto que debe tener en cuenta el viajero es que es casi imposible realizar esta aventura sin rentar un vehículo 4×4. Y, si le temes a los monos, sapos, tiburones o bichos en general, en Costa Rica podrás poner al límite tus miedos. De hecho, nos queda pendiente para una próxima el tour de ranas. ¿Te animarías a acompañarnos?

Cataratas de Montezuma
Cataratas de Montezuma
Adib y Nono, probando el café local