Generar nuevas ideas no es una iluminación, es algo que practicas. Para no quedarte sin ellas, aquí hay cinco formas de mantenerte en un estado constante de innovación.

En el mundo empresarial, la verdadera creatividad y la generación de nuevas ideas requieren velocidad, agilidad y capacidad para correr riesgos. Las grandes empresas a menudo son reacias al riesgo. Y arriesgarse, o innovar verdaderamente, requiere la aceptación de arriba hacia abajo.

Esto lleva tiempo y, a menudo, cuando una idea es aprobada por las partes interesadas clave (altos directivos, miembros de la junta), es posible que la idea ya no sea innovadora porque alguien más la ha hecho. O debido a la cultura corporativa reacia al riesgo, una idea puede ser «simplificada» hasta el punto de que ya no se abrirá paso.

No obstante, sabemos que necesitas ser acertadamente proactivo siempre. Por ello debemos incorporar a nuestras habilidades la capacidad de tener la mente siempre “aceitada” para generar esas nuevas ideas. Pues, tal capacidad no es una iluminación, es algo que puedes practicar, como hacer ejercicios. Entonces, si nunca quieres quedarte sin ellas, aquí hay cinco formas de mantenerte en un estado constante de innovación.

 

Nuevas ideas

Leer, observar, escuchar y exponerte a nuevas ideas

Las mejores ideas ocurren en los lugares donde la gente menos espera encontrarlas. Los momentos de inspiración llegan justo después de haber leído un libro sobre un tema del que no sabías nada antes. O justo después de ver un documental aleatorio que te hayan recomendado. Estos momentos o chispas son el resultado de escuchar o aprender algo nuevo y combinarlo con la información que has acumulado durante toda tu vida.

Diversifica tus ambientes

Algunos entornos de trabajo fomentan naturalmente la creatividad porque están llenos de personas muy creativas. Otros, en cambio, pueden no serlo tanto porque las personas son impulsadas o incentivadas por otras cosas (como obtener una promoción o satisfacer a un cliente desafiante). Por lo tanto, encontrar formas de elegir no solo tu entorno físico, sino también tu comunidad, es importante para permanecer abierto y dispuesto a buscar nuevas ideas. Y no nos referimos a cambios radicales: una caminata alrededor de la cuadra o una charla con alguien fuera de tu grupo de coworking pueden brindar ese soplo de aire fresco que necesitas, literal y figurativamente, para reiniciar tu motor creativo.

Regístrate y desafíate

Cada semana, cada mes o, incluso, cada dos meses, realiza una autoevaluación rápida. ¿Cuál fue la última gran idea que se te ocurrió?, ¿De dónde vino?, ¿Qué la impulsó?, ¿Dónde estabas? Estas son preguntas importantes que debes hacerte siempre que sientas que tus jugos creativos no fluyen. A veces, la falta de innovación puede estar atrapada en tus hábitos diarios, tu entorno o una combinación de ambos. Por lo tanto, tomarte el tiempo para cuestionar qué lo está frenando es un primer paso importante para avanzar. Y luego, actúa sobre tus hallazgos.

Es purita emoción

La creatividad es un proceso emocional. Y, a veces, la creatividad puede resultar incómoda si no estás abierto a nuevas ideas que desafíen el statu quo actual. Por ejemplo, si estás enfocado en no perder tu trabajo en lugar de expandir el actual, probablemente no querrás traspasar los límites o “mover el bote”. Puedes tener una mentalidad reacia al riesgo sin siquiera darte cuenta.

Adáptate a los cambios. ¡Se valiente!

Es importante reconocer que, no importa cuánto intentes prepararte, el mundo cambiará. Solo observa las formas en que COVID-19 ha impactado a casi todos los países del mundo. Parte de poder girar y cambiar de dirección rápidamente es estar abierto al hecho de que lo que funciona hoy podría dejar de funcionar mañana. Por lo tanto, puedes ser arrastrado al futuro por la fuerza o puede aceptar el cambio y aprovechar la oportunidad para crear el siguiente.

Posiblemente encontrarás gente reacia a tus nuevas ideas. Algunos pensarán que son geniales y un 99% de las personas puede no estar de acuerdo contigo (todavía). Hay un cierto nivel de confianza en uno mismo que viene con ser un verdadero innovador. Tienes que estar dispuesto a correr riesgos. Tienes que tener agallas.