¿Cómo debería verse una jornada laboral típica cuando no hay necesidad de desplazamientos diarios, horarios 8 horas o más y oficinas abiertas?

La duración de la jornada laboral es una de las grandes discusiones de la «nueva normalidad». El coronavirus nos obligó a una suerte de experimento social masivo. Más personas que nunca trabajan desde casa. Asimismo, utilizan herramientas como Zoom para conectarse y se adaptan a no estar en una oficina.

No obstante, mientras vamos superando los obstáculos prácticos de la “nueva normalidad”, hay una pregunta más profunda que responder. ¿Cómo debería verse una jornada laboral típica cuando no hay necesidad de desplazamientos diarios, horarios de 9 a 5 y oficinas abiertas?

Después de revisar datos, tendencias y encuestas de todo el mundo (tanto antes como durante la pandemia), una cosa quedó clara. Los autores coinciden que la “nueva jornada laboral normal” debería ser mucho más corta.

¿Qué dicen los autores de la jornada laboral de ocho horas?

Antes de la pandemia, su vida probablemente giraba en torno a una jornada laboral de ocho horas (o más). Pero en la nueva normalidad, esa estructura de ocho horas debería ser lo primero en desaparecer.

Escribe el autor de Deep Work, Cal Newport. «De tres a cuatro horas de trabajo profundo continuo y sin interrupciones cada día es todo lo que se necesita para ver un cambio transformador en nuestra productividad y nuestras vidas». Estos son sus por qué:

  1. Casi nadie está “trabajando” durante ocho horas al día.

No importa cuánto tiempo pase en la oficina, es probable que no esté trabajando de manera productiva durante ocho horas al día. Entretanto, los datos y las encuestas de todo el mundo han descubierto que los trabajadores modernos solo son realmente productivos durante un máximo de 2 horas y 50 minutos al día.

¿Y qué pasa con las otras cinco horas o más? Se gastan en actividades no laborales como leer las noticias o las redes sociales, socializar con compañeros de trabajo, tomar descansos o perderse en la multitarea, el cambio de contexto y las reuniones interminables.

  1. La calidad del trabajo (y la felicidad) desciende drásticamente después de un cierto número de horas.

Incluso si intenta trabajar más para compensar esas horas perdidas de su jornada laboral, su productividad chocará contra una pared.

Según una investigación de la Universidad de Stanford, la producción y la creatividad disminuyen drásticamente después de 50 horas de trabajo a la semana. Y solo empeora cuanto más trabajas. De hecho, es probable que las personas que trabajan una jornada laboral de 70 horas semanales no produzcan nada durante esas 15-20 horas adicionales.

  1. Una jornada laboral en bloques

El problema con una jornada laboral larga no es solo que pasamos demasiado tiempo en el trabajo. Es que estamos tratando de dedicar todo ese tiempo de manera productiva.

El cerebro humano se parece más a un músculo que a una computadora. No puede cargarlo con tareas sin darle descansos y el tiempo adecuado para recuperarse. Como explica el científico investigador Andrew Smart: “La idea de que puede extender indefinidamente su enfoque profundo y tiempo de productividad a estos límites arbitrarios es realmente errónea. Es contraproducente».

La investigación muestra que la capacidad de atención comienza a decaer significativamente después de 20 minutos. Mientras tanto, la mayoría de las personas requieren un descanso cada 50-90 minutos. (Si quieres ser técnico, nuestros cerebros pasan por algo llamado ritmos ultradianos cada 90 minutos, después de lo cual debemos tomar un descanso).

Trabajar menos horas. ¿Es mejor?

Así que esas son las noticias (y hay muchas más, pero te haces una idea). Lo bueno es que puedes reducir horas de tu día y aun así cumplir con los plazos, hacer contribuciones significativas y mantenerte conectado con tu equipo.

Aún mejor. Se ha demostrado que trabajar menos horas o una jornada laboral semanal de cuatro días o días más cortos, aumenta la productividad, inspira ideas creativas y mantiene a los equipos más felices y saludables.

Entonces, ¿cómo se crea un horario de trabajo normal más corto que realmente funcione? Desafortunadamente, crear un nuevo horario no es tan simple como decir que trabajará menos horas. Hay fuerzas en juego, tanto internas como externas, que harán que sea increíblemente difícil mantener tu nueva normalidad, incluso si sabes que es mejor para tu salud, productividad y creatividad. La discusión está en marcha.